Los bolivianos agrupados en el Comité Cívico Potosinista viajaron a Sucre para negociar una solución con los delegados de Oruro, pero la reunión fracasó y cortaron el diálogo.
El gobierno boliviano de Evo Morales alertó que grupos radicales planean asaltar por la fuerza cuarteles militares y policiales en la ciudad andina de Potosí (sur), dinde se vive desde hace 13 días un conflicto por demandas regionales, que incluye el corte de todas sus rutas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
"Hemos recibido información desde la ciudad de Potosí (550 km al sur de la Paz) que algunos sectores radicalizados estarían planificando la toma tanto de instalaciones de Tránsito de la Policía, como instalaciones del cuartel (militar) Regimiento Pérez", dijo el ministro del Interior, Sacha Llorenti.
El ministro no identificó a esos grupos, aunque el vocero de gobierno, Iván Canelas, dijo en rueda de prensa conjunta que los promotores son personajes ligados a partidos de derecha.
En Potosí viven 160.000 habitantes. Desde hace dos semana que el Comité Cívico Potosinista (Comcipo) mantiene invariables sus medidas de presión, para demandar que el gobierno ponga fin a un diferendo limítrofe con el vecino departamento de Oruro, además de reclamar la construcción de un nuevo aeropuerto y una fábrica de cemento, entre otros pedidos.
La posibilidad de diálogo entre el gobierno y el comité civil que impulsa las protestas se halla en punto muerto: mientras Potosí exige dialogar en su zona, el Poder Ejecutivo demanda la suspensión de las protestas para entablar una mesa de conversaciones.
En las últimas horas, la prensa boliviana reveló que los cívicos amenazaron con cortar la energía eléctrica al centro minero San Cristóbal, considerado el más grande del país y América Latina, cuya producción de plomo, plata y zinc genera anualmente más de 300 millones de dólares. Además, se prevé que los próximos días más de 15 mil mineros emprenderían una marcha hacia La Paz, a la que se sumarían estudiantes universitarios. El martes, tras el fracaso de la reunión celebrada en Sucre entre potosinos y delegados de Oruro por los límites departamentales, Comcipo declaró formalmente la ruptura de relaciones con las autoridades nacionales.
A casi dos semanas de huelga, la ciudad sufre escasez de alimentos y el suministro de gas licuado de petróleo (GLP) en bombonas es casi nulo, aunque las protestas se realizan en un clima de relativa tranquilidad.
Dejá tu comentario