Exfiscal de Venezuela dijo tener "muchas pruebas de corrupción" del gobierno de Maduro
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Luisa Ortega Díaz huyó de su país tras ser destituida.
Prófuga desde el viernes pasado, cuando se refugió en Colombia tras denunciar una persecución política, Ortega recibió un fuerte aval de los procuradores de la región.
"En Venezuela ha ocurrido la muerte del derecho. La estabilidad de la región está en peligro", dijo la exfuncionaria, acogida como "legítima fiscal general de Venezuela", en palabras del Procurador General de Brasil, Rodrigo Janot.
"No hay garantía de que en Venezuela alguna investigación relacionada con el crimen organizado, el tráfico de drogas y la corrupción tenga una condena, una sanción (...), porque lo más probable es que las pruebas que se recaben, pruebas que sean remitidas a Venezuela, sean desaparecidas", afirmó.
"Hay muchos intereses en Venezuela porque no se investiguen los hechos de corrupción, los hechos relacionados con el narcotráfico, con el terrorismo", insistió Ortega.
En Venezuela, Odebrecht ha participado en obras del aeropuerto de Maiquetía, teleféricos en Caracas, trabajos en una central hidrológica y un puente sobre el Lago de Maracaibo, la ciudad más poblada de Caracas, entre otros.
Una decena de ellas están paralizadas, según la fiscal.
Caracas la busca tras acusarla de supuesta participación en un esquema de corrupción y anunció que buscará su captura internacional vía Interpol, pero Ortega no parece temer una eventual extradición.
"Seguiré luchando, seguiré recorriendo el mundo para denunciar lo que pase en Venezuela y denunciar la violación a los derechos humanos", proclamó.
Seguidora del fallecido exmandatario Hugo Chávez, Ortega rompió con Maduro al oponerse a la instalación de una Asamblea Constituyente con poderes absolutos, considerada un quiebre del orden democrático por sus principales socios regionales.
El gobierno conservador del presidente brasileño Michel Temer, que asumió tras el impeachment que el año pasado terminó en la destitución de la izquierdista Dilma Rousseff, ha cuestionado duramente al proceso venezolano.
Pero Brasil está inmerso en su propia seguidilla de escándalos de corrupción en el marco de la Operación Lava Jato de Petrobras, que tiene en Odebrecht uno de sus principales involucrados.
La investigación alcanzó al mismo Temer, a los exmandatarios Luiz Inácio Lula da Silva, Fernando Collor y Rousseff y tiene bajo la lupa de la justicia a ministros y decenas de legisladores.




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