19 de abril 2002 - 00:00

Fabricarán ahora búnkers privados para millonarios

Nueva York (ANSA) - Millonarios, solitarios y hasta diplomáticos fortifican un escondrijo o búnker en su casa o apartamento para salvar sus vidas de un posible ataque misilístico,

La historia parece extraída de la ficción o un acceso de paranoia motivado por circunstancias asociadas con los atentados del 11 de setiembre, o exacerbados desde la misma época de la amenaza nuclear, en los '50. Pero la imaginación concluye con un gesto de hartazgo de Robert Davis frente a especulaciones del tipo de «Panic Room» y toda esa «serie de ridiculeces», dijo. Davis, dueño de Red Alert, una compañía de seguridad de Staten Island, afirma que «todo el mundo sabe que para cualquiera de esas habitaciones seguras, el aspecto más importante es la impenetrabilidad de las comunicaciones desde el exterior». Y Davis tiene sus razones para opinar, porque Red Alert es una de las más importantes empresas que produce y vende escondrijos o búnkers de alta seguridad en la vida real. Se trata de una nueva generación de aquellas modernas versiones de «shelters nucleares» que proliferaron hace 20 años, en una versión remozada de los que se construyeron en todas las grandes ciudades de EE.UU. a partir de la década del '50'. Pero esta vez responden a muchas más excentricidades, y proveen a los ocupantes una fortaleza real y largamente protegida dentro de casas o apartamentos, frente a posibles casos de ataques.

Las habitaciones, cuyo tamaño varía desde el de una persona corpulenta hasta el de un respetable living, gene-ralmente están construidos de fino y compacto concreto y metal, en condiciones de resistir el impacto de un peque-ño misil. Están dotados de comunicaciones alámbricas e inalámbricas, una gama de alarmas y circuitos cerrados de televisión desde donde se monitorea los restantes ambientes donde pueden estar desplazándose los huéspedes no invitados. Los modelos de lujo incluyen provisiones de aire autorregenerado con sistemas de purificación, baños portátiles, alimentos y provisiones medicinales.

Pero la existencia de una habitación segura es un asunto altamente reservado. De manera que sea un huésped casual o inclusive el mejor amigo, probablemente nunca sabrán que detrás de una biblioteca empotrada o el espejo de una habitación hay una celda a prueba de balas.

Dejá tu comentario

Te puede interesar