Manila (DPA) - El Ejército de Filipinas sofocó ayer una rebelión de una treintena de soldados y simpatizantes civiles, quienes se habían atrincherado en un hotel de Manila para exigir la renunciar de la presidente Gloria Macapagal Arroyo.
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Un vehículo militar blindado ingresó en el vestíbulo del lujoso hotel Manila Península, después de que los rebeldes rechazaron un ultimátum para entregarse. Los policías y soldados lanzaron gases lacrimógenos durante el asalto al hotel, ubicado en el barrio financiero de Makati.
El líder del grupo de alzados, Antonio Trillanes, anunció la rendición ante las cámaras de la televisión y dijo aceptar las consecuencias de su actitud.
Trillanes, quien acusó a Macapagal Arroyo de corrupción y fraude electoral, explicó que había actuado por motivos de conciencia y que decidió rendirse para evitar un baño de sangre. El Ministerio del Interior impuso en la noche un toque de queda en la capital, Manila, y sus alrededores.
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