Familia de joven decapitado duda de maniobras de la Casa Blanca
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Michael Berg, padre del joven decapitado en Irak, cuestionó ayer duramente al gobierno de George W. Bush.
• Ofrecimiento
El 31 de marzo, agentes de la policía federal norteamericana (FBI) visitaron a la familia Berg para comprobar la identidad de su hijo, y cinco días después su familia presentó una denuncia ante un juzgado estadounidense por su «detención injustificada». La demanda fue retirada cuando Nick fue liberado, tras lo cual cayó en manos de los extremistas árabes.
Tras conocerse el trágico destino de su hijo, Michael Berg afirmó que duda sobre «el compromiso con la democracia» de la actual administración estadounidense.
• Pequeño empresario
La versión oficial afirma que Berg era un pequeño empresario especializado en la instalación de antenas de comunicación que trabajó en Irak entre enero y febrero de 2004, y que volvió a ese país en marzo en busca de más trabajo. Al no encontrarlo, explica su familia, tenía previsto regresar a EE.UU. a finales de marzo.
Horas antes de que se difundiera el martes el macabro video, el mando militar de EE.UU. en Irak había informado que su cadáver fue hallado el sábado último cerca de un puente de Bagdad con signos de muerte violenta.
El presidente George W. Bush señaló ayer que «no hay ninguna justificación» para el brutal asesinato de Berg. En una breve declaración a la prensa antes de desplazarse en helicóptero a Bethesda, en las afueras de Washington, para participar en un acto educativo, Bush aseguró que los responsables de la decapitación del joven quieren «debilitar» la determinación de EE.UU. en llevar la democracia a Irak.
• Recordatorio
Indicó que «los actos de los terroristas que ejecutaron a este hombre nos sirven de recordatorio de la naturaleza de los pocos que quieren detener el avance de la democracia... Sin embargo, vamos a completar nuestra misión».
En tanto, la Casa Blanca negó que la muerte de Berg haya tenido que ver con el escándalo por torturas en Irak, tal como dijeron los extremistas.
«Los terroristas van a buscar cualquier pretexto y van a tratar de cambiar sus excusas para intentar justificar la muerte, la destrucción y el caos», dijo el vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan. Es importante «separar los dos temas», remarcó el portavoz y dijo que « simplemente no hay justificación al brutal y deliberado asesinato de un civil inocente. La brutal y bárbara acción de estos terroristas muestra su verdadera naturaleza».



