16 de julio 2008 - 00:00

Familiares, entre euforia y angustia

Berlín y Jerusalén - Los familiares de los presos de la segunda guerra de Líbano se preparabanayer en ese país para dar la bienvenida a los que consideran sus «héroes» entregados por Israel, en tanto que Jerusalén ya organizaba funerales para los dos soldados hebreos capturados en Líbano el 12 de julio de 2006, lo que disparó el conflicto entre Israel y la milicia libanesa Hizbollah.

Uno de los liberados por Israel es Maher Kurani, de 32 años, quien fue capturado en los últimos días de guerra. «Estoy muy feliz por su regreso, por supuesto, y porque la vida vuelva a ser normal», aseguró a «DPA» su mujer, Saraa Kurani, de 25 años. La joven vio por última vez a su marido tres días antes de que comenzara el conflicto. «Me voy. Es posible que vuelva rápido, es posible que vuelva tarde o que no vuelva jamás», fueron las últimas palabras del combatiente.

Hizbollah denominó el intercambio «Operación Radwan» en honor al nombre de guerra de Imad Mughaniyah, jefe militar del grupo asesinado en Damasco en febrero y presunto ideólogo del secuestro del soldado hebreo Ehud Goldwasser. Israel, por su parte, llamó al acuerdo «Operación supremacía moral».

Mientras en Líbano se preparaba una celebración multitudinaria, las familias de Goldwasser y Eldad Regev esperaban con ansiedad conocer la suerte de los efectivos. Hizbollah no dio señales de vida de ninguno de los dos y las familias sólo sabrán si están vivos en mano de uno de los policías abatidos.

«Es un pacto vergonzoso. Es el pacto de un gobierno en quiebra. Lamento decir que estoy avergonzado de nuestros líderes», declaró a radio «Israel».

Por el contrario, Smadar Haran-Kaiser, la principal sobreviviente del ataque de Kuntar, mostró solidaridad con las familias de los dos soldados y no se opuso al canje, a pesar de que eso incluya la liberación del asesino de su marido y su hija.

La familia de Kurani, entre tanto, recibió apenas cuatro cartas desde su encarcelamiento. Están seguros de que volverá a las filas de Hizbollah, a las que se unió en 1992, tan pronto como le sea posible. El mismo júbilo reina en las casas de sus compañeros Mohamad Srur, Husein Suleiman y Hader Zidan.

Srur, de la localidad de Aita al-Shaab, donde saltó la primera chispa de la guerra en julio de 2006, aseguró que había recibido entrenamiento en Irán y fue enviado al frente.

«Tres días antes de ser capturado volvió a casa a buscar comida para él y los otros combatientes», declaró su madre. «Me besó y me dijo que rezara por él y por la victoria. También me pidió que dejara la ciudad lo antes posible.»

Para la familia de Zidan, volver a verlo será casi un milagro. El joven de 26 años, conocido ahora como «mártir vivo», fue detenido el 4 de agosto de 2006 cuando llevaba provisiones a Hizbollah, según la familia. En un primer momento creyeron que había muerto. «Queremos darle la bienvenida como a un héroe», anuncia ahora con orgullo su hermana Zeinab.

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