2 de julio 2004 - 00:00

Fidel Castro y su día de clemencia

Los excesos de obsecuencia suelen tener malas consecuencias, Eso es lo que le pasó al diputado cubano Armando Hart Dávalos, quien pasó ayer un momento de angustia en su afán por criticar a GeorgeW.Bush ante la atenta mirada del dictador Fidel Castro, quien participó del debate de la Asamblea Nacional (congreso).

«Fue un caballo el que hizo presidente a Bush»
, tronó, mientras sus colegas -algunos jocosos, otros agitados-le hacían recordar con señas y medias palabras que «caballo» -una alusión a su fuerza física-es, precisamente, el apodo de Castro desde su época de guerrillero.

Para peor, el propio dictador interrumpió a Hart -una figura histórica de la revolución-, aunque, en realidad, se mostró clemente.

«Me estaba riendo solo aquí cuando tú recordaste esa leyenda, hay mucho de leyenda en la historia, de que Calígula había nombrado cónsul a su caballo.Yo tengo una pequeña discrepancia, porque yo pienso que algún caballo nombró presidente a Bush.»

Más animado, Hart respondió: «Con mucho respeto, pero a mí se me había ocurrido una idea, pero yo no sabía como decirla, porque la palabra caballo me recordaba muchas otras cosas». Luego, levantando la voz, el diputado dijo que «el pueblo de Cuba tiene como jefe al caballo», lo que provocó risas y aplausos entre los presentes.

«Caballo suele ser un animal inteligente, pero yo iba a decir un burro, y se sabe quiénes son los burros, que lo hicieron presidente» a Bush, dijo Castro entre risas. ¿Se habrá referido a la Corte Suprema, que con un fallo sobre la controvertida elección en Florida le allanó el camino a la Casa Blanca? ¿O a los propios electores estadounidenses? En cualquier caso, el líder cubano nunca demostró saber mucho de democracia.

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