10 de diciembre 2004 - 00:00

Fracaso

El gobierno francés anunció ayer que flexibilizará más la ley que impuso un tope de 35 horas al trabajo semanal. Con ese límite se intentó que las empresas contraten más personal en lugar de conceder horas extras. Tuvo un fracaso rotundo: no sólo no redujo el desempleo, sino que lo aumentó ya que implicaba en la práctica un aumento al de por sí alto costo que tiene una empresa francesa para contratar a una persona.

Jacques Chirac
Jacques Chirac
El primer ministro francés, Jean-Pierre Raffarin, anunció medidas para «flexibilizar» aun más la ley de las 35 horas de trabajo semanal en un intento de reconquistar la confianza de su electorado.

Flanqueado por pesos pesados de su gobierno conservador, Raffarin desgranó en rueda de prensa una batería de propuestas, que serán presentadas al Parlamento en enero, para «finalizar la reforma» de las 35 horas, ley emblemática de su predecesor de izquierda. La estrella de esta «flexibilización» es «el acuerdo para el tiempo escogido», que permitirá «trabajar más para ganar más».

En virtud de pactos sectoriales o de empresa negociados será posible determinar «más allá del contingente convencional» de horas extraordinarias «el número, la remuneración y las condiciones de las horas suplementarias escogidas», con el «doble» acuerdo de la empresa y del personal, indicó el funcionario.

Asimismo, el techo de las horas extraordinarias pasará a 220 horas al año desde las 180 actuales, mientras que las pequeñas y medianas empresas (con menos de 20 asalariados) verán prorrogado durante tres años más el régimen preferencial del que gozan actualmente y podrán « recomprar» hasta 10 horas de tiempo de recuperación al año
.

Las horas adicionales del «tiempo escogido» no podrán ser pagadas menos que las actuales: 10% en las empresas de menos de 20 trabajadores, y 25% en las demás. En tanto, el total de horas extra no deberá rebasar las directivas europeas.

Para dar más «libertad» a los asalariados en la utilización de sus días de recuperación, éstos podrán, al final de cada año y en condiciones fijadas por acuerdos de empresa, transformarlo en dinero, invertirlo en una cuenta de ahorro para la jubilación o acumular ese tiempo para una formación profesional o un permiso sabático o para adelantar la jubilación.

• Empleo

El ministro, que refirmó su objetivo de una baja de 10% en el número de desempleados en 2005, recalcó que poder trabajar más para ganar más es «una demanda muy fuerte» de los franceses y es importante para la economía y el desarrollo de las empresas. El rechazode los sindicatos al «tiempo escogido» fue inmediato. La CGT tildó de « escandalosas» las medidas, que suponen «el fin» de la ley de las 35 horas, ahora «virtual» y «vaciada» de su objetivo de aumentar las contrataciones, y aseguró que los asalariados no podrán escoger «nada».

Fuerza Obrera no ocultó su «decepción» e irónicamente expresó la esperanza de que la libertad de poder trabajar más también se aplique a los trabajadores obligados a hacerlo a tiempo parcial. Mientras que el opositor Partido Socialista acusó a Raffarin de querer «desestabilizar» la ley de las 35 horas sin otro proyecto que «el de trabajar más para ganar menos y sin ningún diálogo social». El ex número dos del gobierno, Nicolas Sarkozy, aplaudió un «avance significativo».

Las asociaciones patronales, incluida la principal, el Medef, festejaron igualmente los anuncios de Raffarin sobre las 35 horas.

Los otros dos puntos del «contrato 2005» del primer ministro son el proyecto de ley sobre la escuela para que sea «más segura», más eficaz y «más justa», y fomentar el poder adquisitivo.

Sobre la «gran cita» europea de 2005, el referéndum de ratificación de la Constitución, Raffarin prometió una plena movilización del gobierno, además de velar para protegerlo de consideraciones de «política interior», tal como ha reclamado el Partido Socialista cuando dijo sí al texto el pasado día 1 de diciembre.
«Francia debe expresar un sí pluralista» a la Carta Magna, dijo el primer ministro, al recalcarque «nadie es dueño» del referéndum, «no queremos» que sea «un plebiscito» o «un debate de política interior», y «sería un error» dar «un pilotaje único» a la campaña.

La fecha del referéndum será fijada por el jefe de Estado, Jacques Chirac, después de la revisión de la Constitución francesa a comienzos de año
, señaló Raffarin, que no excluyó que la consulta tenga lugar en el primer semestre, en lugar de en el segundo.

La presentación del « contrato 2005» fue interpretada por los analistas como un intento del primer ministro de reconquistar a la opinión pública, especialmente la suya, de derecha.

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