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Nicolas Sarkozy antes de asumir la dirigencia semestral del bloque de los 27. Su par de
Polonia, Lech Kaczynsk, aseguró que «en este momento el tema del tratado no tiene sentido
» alegando el «no» de los irlandeses. El proyecto busca saldar el rechazo de Francia y
Holanda a la Constitución europea en 2005.
El tratado de Lisboa, del que Sarkozy fue uno de los artífices, sustituye a la fallida Constitución europea, que fue rechazada por los votantes franceses y holandeses en sendos referendos en 2005.
La esperanza de Francia y otros países de que prosiga el proceso de ratificación con el fin de circunscribir el embrollo al «no» irlandés, a la espera de una solución antes de las elecciones europeas de 2009, ha sufrido un golpe con el problema de Varsovia.
Para Barroso, lo que más necesita la UE en este momento de adversidad es «el coraje político y el lenguaje de la verdad», de los que no carece, dijo. Aunque consideró una oportunidad «excepcional» para la UE que le toque ahora a Francia la presidencia rotativa, no ahorró las advertencias o críticas a Sarkozy.
El coraje político, dijo, es no anteponer los intereses nacionales a los europeos y «no ceder a la tentación» de culpar a Bruselas por «todos los males cuando surge una dificultad política».
Sarkozy, quien dijo conocer las reglas del juego -la presidencia de la UE debe estar «al servicio de toda Europa y no sólo del país que provisionalmente la preside»-, anunció dos iniciativas concretas: un plan europeo contra la enfermedad de Alzheimer y otro de becas «Erasmus» de formación profesional para aprendices.
Iniciativas a tono con su insistencia en que la UE debe estar próxima a las preocupaciones de la vida cotidiana de los ciudadanos y «protegerlos», en lugar de « inquietarlos».
Barroso, que prometió apoyar a la presidencia francesa de la UE, argumentó que Europa «no ha dejado de avanzar» en los tres últimos años en temas en los que los ciudadanos requieren su atención.
Tras citar la lucha contra el cambio climático y políticas comunes sobre energía e inmigración, que están «en el corazón» de las prioridades francesas, dijo que la UE se mide «ante todo en lo cotidiano», como el encarecimientodel petróleo y los alimentos.
Aprovechó para replicar las críticas vertidas la víspera por Sarkozy contra el Banco Central Europeo (BCE) por centrarse en la lucha contra la inflación y no lo bastante en el crecimiento. Hay que combatir la inflación, «la primera amenaza que pesa en el poder adquisitivo de los ciudadanos», sentenció Barroso. EL domingo a la noche, en la última hora de la presidencia eslovena de la UE, la Torre Eiffel vistió los colores de la bandera europea.




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