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La situación se fue deteriorando a lo largo de la mañana en el aeropuerto parisino de Orly, donde la huelga de los controladores y de los bomberos obligó a cancelar un centenar de vuelos y provocó retrasos de más de hora y media en algunas líneas interiores.
En cambio, el de Roissy-Charles de Gaulle funcionó casi con normalidad.
La situación era diferente en otras ciudades: siete vuelos cancelados de 120 programados en Marsella (sur), y bloqueo de las salas de embarque en Toulouse (suroeste).
En los ferrocarriles, hubo que suspender dos tercios de los trenes, aunque con notables diferencias entre las regiones y los servicios: las perturbaciones fueron más sentidas en los regionales y los de cercanías, con poco más de la quinta parte de los convoyes en funcionamiento.
La compañía de ferrocarriles SNCF señaló que había un 28,2% de huelguistas, cifra inferior al 41,1% del pasado día 3 y al 62,4% del 13 de mayo, las otras dos grandes jornadas de huelga precedentes.
Los paros afectaron a los transportes urbanos de unas 40 ciudades.
Marsella fue tal vez la más afectada, sin tranvías y con sólo un 5% de los autobuses y el 20% de los convoyes del metro.
En París, con un 62% de los metros en funcionamiento y un 32% de los autobuses, según datos proporcionados por la dirección, los usuarios recurrieron a medios alternativos para desplazarse, como caminar, la bicicleta, el patinete o el coche, con unos 300 kilómetros de retenciones por la mañana a la entrada de la ciudad.
El otro sector protagonista de esta sexta movilización interprofesional contra la reforma de las pensiones fue la educación, cuyos sindicatos rechazan también los planes para transferir a las administraciones regionales y locales 110.000 empleados en el marco de la descentralización.
Para tratar de desactivar esta crisis -la estimación oficial hablaba de entre un 16 y un 34% de huelguistas-, y a dos días del comienzo de exámenes clave, los ministros de Educación, Luc Ferry, e Interior, Nicolas Sarkozy, se reúnen esta tarde con los sindicatos.
El Ejecutivo de centroderecha de Jean-Pierre Raffarin ha señalado que está dispuesto a hacer concesiones sobre el calendario de la descentralización en la enseñanza.
Pero el ministro de Asuntos Sociales, Francois Fillon, advirtió que no se negociará allí la jubilación porque se trata de "una reforma global para el conjunto de los franceses y los enseñantes son ciudadanos franceses como los demás".
Ante las amenazas de huelga de docentes para los exámenes del jueves de graduación de Bachillerato -que son, a la vez, de entrada a la Universidad- el propio Raffarin ha dicho que no se admitirán acciones de bloqueo.
En el Parlamento, el desenlace del debate sobre la reforma de las pensiones no se pone en duda, dado que el partido del Gobierno tiene mayoría absoluta, pero las en torno a 10.000 enmiendas presentadas o prometidas por la oposición de izquierdas puede retrasar la adopción del texto más allá de mediados de julio.
Las huelgas afectaban también hoy a los servicios de correos, los hospitales, empresas públicas como EDF y France Télécom o la recogida de basuras en varias ciudades, en particular en Marsella, donde se han acumulado montones de residuos durante más de una semana.
Uno de los principales indicadores del éxito de esta nueva jornada de protestas se medirá por la afluencia en las manifestaciones, que por la mañana reunieron a decenas de miles de personas en Marsella, Nantes, Rennes, Tolón, Ruán o Le Havre.
En París, el desfile se desarrolla por la tarde y culminará a dos pasos de la Asamblea Nacional (cámara de los diputados), donde Raffarin abrirá el debate parlamentario del proyecto de ley.
El primer ministro ha insistido en que no aceptará modificaciones a su reforma porque "hemos pasado del tiempo social al tiempo parlamentario" del proyecto de ley, cuyo eje básico es ampliar el periodo de cotizaciones a 42 años en el horizonte de 2020.
Lo que permite prever más protestas en el futuro, como dejó entrever el "número uno" de la Confederación General del Trabajo (CGT), Bernard Thibault, al poner dos nuevas fechas, el jueves y el domingo, para nuevas movilizaciones.
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