Barack Obama en campaña en Nueva Jersey junto a Robert De Niro (izq). Hillary Clinton desarrolló una mesa de debate de mujeres en Massachusetts.
Con medio país preparándose para el intenso "Supermartes" de mañana, los aspirantes apuraron las últimas horas para transmitir al mayor número de votantes posible su mensaje, recoger los últimos respaldos de celebridades y, de paso, criticar con más o menos sutileza a su más directo rival.
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El ambiente, ya caliente de por sí, incrementó unos grados más su temperatura con la publicación de las últimas encuestas. En el bando demócrata Barack Obama llega a la cita clave de mañana rozando el empate técnico en los sondeos con Hillary Clinton.
Según la web especializada "RealClearPolitics.com", Clinton aventaja a Obama apenas por 2,5 puntos. Incluso en el sondeo hecho público hoy por la cadena de televisión CNN el senador por Illinois está por primera vez por delante de la senadora por Nueva York.
Entre los republicanos, sin embargo, el panorama está cada vez más claro a favor de John McCain. El senador por Arizona dispone de unos 18 puntos de ventaja sobre el ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney.
Después de pasar la mayor parte de la semana pasada en la costa oeste, en la víspera de la cita en la que votarán casi la mitad de los 50 estados del país, Clinton, Obama y McCain escogieron pasar el día cortejando a los votantes del noreste. Aunque California es el estado que reparte más delegados para las convenciones de ambos partidos, los estados de Nueva Inglaterra y del área de Nueva York son imprescindibles para alcanzar la nominación.
Para los demócratas, por ejemplo, California repartirá mañana 441 delegados. Conjuntamente, Nueva York Nueva York (281), Nueva Jersey (127), Massachusetts (121) y Connecticut (60) aportarán más de 600.
En sus paradas, Obama no perdió ocasión de acentuar sus diferencias con Clinton sobre Irak, aunque en la línea de cordialidad iniciada la pasada semana en su debate cara a cara en Los Ángeles. Y de paso, recolectar más apoyos entre las celebridades: los últimos fueron el actor Robert de Niro y Maria Shriver, sobrina del asesinado presidente John F. Kennedy y esposa del gobernador de California, Arnold Schwarzenegger.
El senador de 46 años aprovechó también para compararse con los New York Giants, sorprendentes ganadores el domingo del Super Bowl, la gran final del fútbol americano, donde los New England Patriots eran abrumadores favoritos. "A veces la cenicienta gana. No se puede creer siempre a los expertos y pronosticadores".
Clinton, por su parte, buscó una vez más romper su imagen de frialdad en una mesa redonda con mujeres en New Haven, en Connecticut, donde se rió, habló de su condición de madre y reiteró sus planes para un seguro médico universal.
En la carrera republicana los ánimos estuvieron más encendidos gracias a las urgencias de Romney. El ex gobernador de Massachusetts llamó incluso a Mike Huckabee a abandonar la carrera presidencial ante su falta de posibilidades, en un claro intento de deshacerse de un rival con el que compite por los votos del ala más conservadora del partido.
Huckabee, que llamó a Romney "el único hombre capaz de jugar al tenis en solitario" por sus cambios de opinión, respondió con dureza. "Creo que es increíblemente presuntuoso e incluso arrogante sugerir que los votantes que están votando por mí se trasladarían automáticamente a él. Creo francamente que no sería así".
Romney también atacó a McCain frontalmente. "¿Podemos realmente tener un candidato que no se puede distinguir de Hillary Clinton y Barack Obama en inmigración, o impuestos a los combustibles o sobre el calentamiento global?"
Mientras tanto, McCain obvia los ataques y se ve como el claro ganador mañana. Su extrema confianza, declarada públicamente por sus más estrechos colaboradores, se reflejó en que incluso hizo campaña en Massachusetts, el estado que gobernó Romney y donde el aspirante mormón da por hecho su triunfo.
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