Fuerte caída de la confianza en plan de Bush hacia Irak
-
Reino Unido confirmó que "no participará" en el bloqueo del estrecho de Ormuz
-
Elecciones en Perú: cerró una votación marcada por demoras que busca definir a los dos candidatos del balotaje
Un iraquí sunnita, Mohammed Ahmad Ali, llora frente a las ruinas de su casa en la conflictiva ciudad de Falluja. Al menos 500 personas murieron allí en medio de combates en la última semana.
«Buscamos una vía política para restaurar el control gubernamental» en Falluja, declaró en Bagdad el general Mark Kimmitt, jefe adjunto de las operaciones militares en Irak.
En esa ciudad (sede recientemente de uno de los episodios más impactantes de la guerra, cuando cuatro civiles norteamericanos fueron asesinados, quemados, mutilados y colgados) testigos comprobaron que decenas de civiles huyeron y que los combates han cesado, aunque se mantiene una importante presencia de francotiradores.Los choques de la última semana han dejado allí 500 iraquíes muertos y más de 1.000 heridos.
• Muertes
Más allá de esa tregua ( pactada en principio por doce horas y prolongada luego hasta esta madrugada, con los dos bandos tratando de imponer sus condiciones para extenderla), tres soldados estadounidenses murieron ayer, dos de ellos al ser derribado un helicóptero de combate Apache entre Bagdad y Falluja, y también fueron muertos cinco miembros de la resistencia iraquí.
Dos soldados murieron al ser derribado un helicóptero de combate Apache estadounidense por parte de insurgentes al oeste de Bagdad, informó el Comando Central estadounidense (CentCom), y la nave cayó cerca de la localidad de Abu Ghraib, según la cadena de noticias británica «BBC». Hasta ahora, nueve helicópteros de las fuerzas de ocupación fueron derribados por la guerrilla-iraquí. Otro militar norteamericano que había sido herido el viernes pasado en Baquba, ciudad del denominado «triángulo sunnita», al nordeste de Bagdad, murió ayer, informó el general Kimmitt. Así, son ocho los soldados norteamericanos abatidos durante el fin de semana.
El presidente Bush admitió ayer que la pasada «fue una semana dura» en Irak, en una visita a los militares de la base Fort Hood (Texas), muchos de cuyos compañeros fallecieron recientemente en el terreno. «Fue una semana dura», dijo Bush a periodistas que lo acompañaron. «Nuestras tropas son fuertes, ellas se están encargando del problema», añadió.
Bush pasó el Domingo de Pascuas en Fort Hood, una de las bases militares más grandes de Estados Unidos, que ha enviado muchas tropas a Irak. En el hospital de la base, el mandatario entregó varios « Corazones púrpura», medalla que se otorga a los soldados heridos en combate.




Dejá tu comentario