22 de enero 2002 - 00:00

Fuerte división entre Lula y el PT por crimen del asesor

Presa aún de la conmoción, y en medio de nuevas amenazas de muerte lanzadas contra políticos opositores, el Partido de los Trabajadores brasileño ventiló ayer una intensa polémica pública en torno al asesinato del alcalde izquierdista Celso Daniel. Mientras la dirección del partido, que en octubre intentará llegar por primera vez al poder, se declaró víctima de una conspiración, su líder histórico y candidato presidencial, Lula Da Silva, pareció abonar la tesis de un delito común. En tanto, fuentes policiales decían ayer no encontrar aún pruebas de que se haya tratado de un crimen político y comentaristas aludieron a la posibilidad de que hayan participado elementos del narcotráfico.

Lula Da Sila abraza a la viuda del asesinado asesor
Lula Da Sila abraza a la viuda del asesinado asesor
San Pablo (ANSA, Reuters) --Mientras la policía admitía haber recibido una llamada telefónica anónima que amenazaba de muerte a Eloi Pietá, alcalde de Guarulhos, en el conurbano de San Pablo, el Partido de los Trabajadores se vio inmerso ayer en una cruda disputa pública en torno a los motivos del asesinato de Celso Daniel: mientras la cúpula del PT denunció un complot contra sus dirigentes, el candidato presidencial Luiz Inácio Lula Da Silva salió a descartar toda connotación política en el hecho.

En tanto, luego del secuestro y asesinato de Daniel -alcalde de Santo André, en el conurbano paulista, quien fue enterrado ayer en un servicio al que asistieron 50.000 personas al grito de «Justicia, justicia»-, los principales dirigentes del PT reforzaron drásticamente su seguridad personal. Joao Avamileno, un sindicalista de 57 años que asumirá hoy el cargo de alcalde de Santo André, en reemplazo del asesinado, usará un chaleco a prueba de balas. Además, Avamileno será custodiado por un grupo de guardaespaldas.

El titular del comité nacional del PT, José Dirceu, reveló que el 6 de diciembre había entregado al ministro de Justicia, Aloysio Nunes Ferreira, un informe de más de 30 páginas con un «minucioso balance de las muertes y amenazas sufridas por dirigentes de nuestro partido en todo el país». El informe enumera 94 casos de violencia contra dirigentes opositores en los últimos 5 años, entre ellos el asesinato del alcalde de Campinas, Antonio Da Costa Santos, perpetrado el 10 de setiembre de 2001.

Habitual


«Lo que sucedió con Celso sucede todos los santos días con la población brasileña. Pero, es siempre así. Es necesario que pase alguna cosa con el Papa para que nos demos cuenta de que mueren legos en este país», señaló por su parte Lula a la radio CBN, en abierta contradicción con miembros de su propio partido.

Lula agregó que el secuestro y asesinato de Daniel, «declara la quiebra del sistema de seguridad del país».

Por su parte, Dirceu señaló que «luego de haber asesinado dos alcaldes del PT en poco más de cuatro meses si yo no encaro esto como una cuestión política, soy un irresponsable».

Además, sostuvo Dirceu, «vamos a comportarnos como si hubiera un complot político contra nosotros. Vamos a tomar esta onda de atentados como políticos». «No se sabe quiénes son, pero sugiere una estructura organizada en varias ciudades, tal vez un grupo de extrema derecha», dijo
Aloisio Mercadante, uno de los principales líderes del PT, con respecto al grupo denominado Frente de Acción Revolucionaria Brasileña (FARB), que envió cartas amenazando a los miembros del PT y se adjudicó la muerte de Daniel. «Nuestra principal hipótesis es el crimen político», agregó Mercadante y consideró otra posibilidad: los dos alcaldes asesinados emprendieron «campañas contra el narcotráfico y el crimen organizado en sus ciudades», lo que pudo provocar una represalia.

Por el momento, no hay pistas sobre el crimen. No obstante, la gobernación de San Pablo lanzó una recompensa de 22.000 dólares para quien suministre información que lleve a la detención de los asesinos de Daniel.

Conmoción

El asesinato del alcalde y asesor de Lula conmocionó al país y provocó la declaración de guerra del gobierno al crimen organizado. El presidente Fernando Henrique Cardoso prometió tomar cartas en el asunto y esta semana discutirá el tema por separado con Geraldo Alkcmin, gobernador de San Pablo -el estado más azotado por la violencia-y los líderes del PT.

Una propuesta en estudio es la integración de las policías Federal, Militar y Civil para aumentar su eficacia, pues en la actualidad cada cuerpo opera de forma independiente tanto a nivel nacional como en cada una de los 27 estados del país.

Según el Ministerio de Justicia, en Brasil son asesinadas cada año una media de 40.000 personas. En tanto, la ciudad de San Pablo, la más rica y poblada del país, es también la más violenta, con una media de 5.000 asesinatos por año. Con respecto a la amenaza contra el alcalde de Guarulhos, la policía local afirmó que el llamado anónimo fue recibido el domingo al mediodía, horas después de que se encontrara el cuerpo de Daniel.

Guarulhos, donde está localizado el aeropuerto internacional de San Pablo, es la segunda ciudad más poblada del estado, con 1.200.000 habitantes. La policía comprobó que la llamada anónima había sido hecha de un teléfono público.

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