Washington (ANSA, Reuters, AFP) - El candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos iniciará una gira por Europa y Medio Oriente con el objetivo de subsanar lo que sus críticos señalan como «falta de experiencia» en política exterior. No obstante, su campaña en el exterior comenzó con un severo tropiezo: ante una agrupación judía afirmó que Jerusalén debía seguir siendo la capital «indivisible» de Israel, lo que desató una ola de indignación entre los árabes y lo llevó a desdecirse.
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En los últimos diez años, Obama pasó sólo 24 horas en el Viejo Continente, no estuvo nunca en Afganistán y sólo visitó Irak una vez con una delegación del Congreso. Su inexperiencia en este sentido se transformó en uno de los blancos de los ataques de su rival, el republicano John McCain, lo que llevó al candidato negro a organizar una «gira por el mundo», en la que visitará siete países en apenas una semana.
Obama es esperado el 22 y 23 de julio en Medio Oriente, donde mantendrá una serie de reuniones con dirigentes israelíes y efectuará también una visita a Cisjordania, donde se encontrará con el presidente palestino Mahmud Abbas (Abu Mazen). Desde el 24 al 26 de julio está prevista la parte europea del viaje con visitas a París, Londres y Berlín. Por motivos de seguridad la campaña del senador por Illinois mantiene la máxima reserva sobre los detalles del viaje, pero aún antes de comenzar ya provocó polémicas.
En Medio Oriente deberá enfrentar el desafío de los palestinos después de lo que dijo el mes pasado en una conferencia en Washington ante la organización proisraelí AIPAC, donde afirmó que Jerusalén deberá seguir siendo «la capital indivisa de Israel», una frase que enfureció a la comunidad musulmana.
En una conversación con CNN, Obama admitió el domingo que se trató de una «mala elección de palabras». Lo que quiso decir, aclaró, es que no quiere ver un cerco de alambre como frontera entre Jerusalén oriental y occidental, como lo hubo antes del inicio de la Guerra de los Seis Días en 1967.
La parte europea del viaje es significativa tanto por la elección de las escalas, Londres, París y Berlín, como por la decisión de pronunciar el discurso más importante de la gira en la capital alemana.
La intención de los miembros de la campaña de Obama de dar una escenografía épica a sus palabras, utilizando la histórica Puerta de Brandenburgo como telón de fondo, puso en dificultades a la propia canciller alemana, Angela Merkel, quien objetó la decisión.
Pero aún más importantes serán para el candidato demócrata sus visita a Irak y Afganistán. Respecto de la primera escala, Obama cuenta con la ventaja de haberse opuesto a la guerra desde un primer momento. Como contracara, su breve estancia en Kabul buscará ponerles punto final a los críticas de sus contrincantes republicanos, que lo acusan de presentar un plan para Afganistán sin haber estado nunca en ese país.
En ese marco, una encuesta de «The New York Times» reveló que los estadounidenses están profundamente divididos por raza antes de que se celebren las elecciones de noviembre.
En el sondeo, 83% de los negros tenían una opinión favorable sobre Obama, en comparación con sólo 31% de los blancos.
En una encuesta nacional de 1.796 adultos, 39% de los negros dijo que no se habían producido progresos reales en los últimos años en cuanto a un descenso de la discriminación. Sólo 17% de los blancos dijo lo mismo. Un 27% de los blancos cree que se exageraron los problemas que afrontan los negros, mientras que la mitad de éstos considera que no se ha hecho lo suficiente para derribar las barreras raciales que enfrentan.
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