Golpe de Estado en Mali: rebeldes arrestaron al presidente y lo obligaron a renunciar

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Un grupo de soldados rebeldes detuvieron a Ibrahim Boubacar Keita y su primer ministro, Boubou Cissé y los llevaron a un campo militar. Desde allí, el mandatario anunció su dimisión y la disolución del Gobierno y el Parlamento. La comunidad internacional había reclamado por su liberación.

Cuestionado por su pueblo desde hace meses, el presidente de Malí, Ibrahim Boubacar Keita, fue depuesto el martes por un golpe de Estado tras una asonada militar en una nueva crisis en este país africano asolado por la violencia yihadista.

En una declaración televisada en la madrugada del miércoles, el presidente Keita, que había sido detenido unas horas antes por los militares, anunció su dimisión, la disolución del gobierno y del Parlamento.

"En este momento preciso me gustaría, al tiempo que agradezco al pueblo maliense su acompañamiento a lo largo de estos largos años y su caluroso afecto, anunciarles mi decisión de abandonar mis funciones, todas mis funciones a partir de este momento", dijo Keita en una alocución difundida por la televisión nacional ORTM, y "todas las consecuencias que se derivan: la disolución de la Asamblea Nacional y la del gobierno", precisó.

Más temprano, el gobierno de Mali había confirmado el arresto del presidente Keita, y su primer ministro, Boubou Cisséy, por parte de un grupo de "soldados rebeldes". Ambos fueron llevados a un campo militar en la periferia de Bamako, dijo el portavoz del gobierno.

“Podemos decirle que el presidente y el primer ministro están bajo nuestro control. Los hemos detenido en su domicilio [del jefe de Estado]”, comunicó uno de los líderes rebeldes, en completo anonimato.

Los dos líderes "fueron llevados a bordo de vehículos blindados a Kati", dijo Boubou Doucouré. Antes del anuncio de la detención del presidente y su primer ministro, los países de Africa occidental, Francia y Estados Unidos habían expresado su preocupación y denunciado cualquier tentativa de derrocar al gobierno.

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En Bamako, los rebeldes fueron aclamados por manifestantes congregados para reclamar la salida del jefe de Estado en los alrededores de la plaza de la Independencia, epicentro de las protestas que afectan a Malí hace varios meses, antes de dirigirse hacia la residencia del presidente Keita, según la misma fuente.

Poco antes del anuncio de la dimisión de Keita, la Cedeao había condenado el golpe. La organización regional "condena con la mayor firmeza la deposición por los militares golpistas del gobierno democráticamente elegido del presidente Boubacar Keita", según un comunicado.

La Cedeao "deniega categóricamente cualquier forma de legitimidad de los golpistas y exige el restablecimiento inmediato del orden constitucional", declara el comunicado, que "exige la liberación inmediata" del presidente depuesto y de "todos los oficiales detenidos".

La organización regional, integrada por 15 países miembros, entre ellos Malí, decidió suspender a este país de los órganos de decisiones de la institución y reclamó "el establecimiento inmediato de un conjunto de sanciones contra todos los golpistas", además de decretar el cierre de las fronteras terrestres y aéreas con este país.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, había pedido este martes la "liberación inmediata y sin condiciones" del presidente Boubacar Keita.

La crisis en Mali se abordará el miércoles en una reunión de emergencia a puerta cerrada del Consejo de Seguridad de la ONU, solicitada por Francia y Níger, que preside actualmente la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO).

"El secretario general condena firmemente esas acciones y llama al restablecimiento inmediato del orden constitucional y del Estado de derecho en Mali", declaró su portavoz en un comunicado.

"Por ello exige la liberación inmediata y sin condiciones del presidente Ibrahim Boubacar Keita y de los miembros de su gobierno", añadió, pidiendo a "todas las partes implicadas, en particular las fuerzas de defensa y seguridad, que muestren la mayor contención posible".

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Guterres aportó asimismo su "pleno respaldo" a la Unión Africana y a la CEDEAO para lograr "una solución negociada" y "pacífica".

El presidente del país africano fue detenido el martes por militares rebeldes, quienes fraternizaron con manifestantes que piden desde hace meses la salida del jefe de Estado y de su gobierno.

El primer ministro, Boubou Cissé, también fue arrestado.

En pocas horas, el motín que empezó por la mañana en la base de Kati, a unos 15 km de Bamako, se convirtió en un intento de golpe de Estado.

El movimiento fue condenado por la comunidad internacional, entre ella Francia, que tiene 5.100 soldados desplegados en el Sahel, en el marco de la operación antiyihadista Barkhane.

El Consejo de Seguridad de la ONU renovó a finales de junio por un año la misión de los cascos azules en Mali.

Grave crisis

Malí enfrenta una grave crisis sociopolítica que preocupa a la comunidad internacional. Una coalición heteróclita de opositores políticos, guías religiosos y miembros de la sociedad civil incrementan las manifestaciones para reclamar la partida del presidente Keita, acusado de mala gestión.

A eso se agrega una difícil "situación social", según la dirigente sindical Sidibé Dedeu Ousman.

El Movimiento del 5 junio-Reunión de fuerzas patrióticas de Malí (M5-RFP), que encabeza las protestas, rechazó el jueves una entrevista con Keita, poniendo como condición previa el "fin de la represión" contra sus militantes.

El fin de semana del 10 julio, una manifestación convocada por el Movimiento del 5 de junio degeneró en tres días de disturbios sangrientos.

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