El ecuatoriano Rafael Correa, uno de los principales aliados de Hugo Chávez, fue el primer presidente sudamericano en repudiar una deuda contraída con Brasil: un préstamo de u$s 287 millones otorgado por el BNDES para construir una represa.
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La crisis generó en Brasilia temores un efecto dominó, lo que pondría en peligro el cobro de u$s 5.000 millones.
Venezuela creó poco después una comisión para auditar su deuda externa. El paraguayo Fernando Lugo (foto), también próximo a Chávez, se sumó ayer a la movida, desconociendo compromisos por u$s 2.000 millones.
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