En tanto, el general británico al cargo del contingente, Andy Salmon, entregó el mando al general estadounidense Michael Oates, en presencia del ministro de Defensa, John Hutton, y otros funcionarios militares.
Tras el traspaso de poder, el sur de Irak será supervisado por una división multinacional.
El acto se llevó a cabo luego de un homenaje a los 179 militares británicos que han muerto desde la invasión de Irak en marzo de 2003.
Gran Bretaña puso fin a una de sus operaciones militares más prolongadas en el extranjero, de 2.232 días, más larga que las dos Guerras Mundiales juntas.
Se informó que a partir del próximo mes permanecerán en Irak unos 400 militares, aunque sólo dedicados a tareas administrativas y al entrenamiento de las fuerzas navales iraquíes.
Tras el fin de la retirada, el primer ministro británico, Gordon Brown, prometió abrir una investigación sobre los motivos que condujeron a Gran Bretaña a apoyar al ex presidente estadounidense George W. Bush en la decisión de invadir Irak.
Dejá tu comentario