El Reino Unido reclamará ante las Naciones Unidas derechos de soberanía sobre una vasta superficie del lecho marino que rodea a la Antártida.
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El pedido, que representa un desafío al espíritu del Tratado Antártico, del cual Gran Bretaña es parte, abarca más de un millón de kilómetros cuadrados.
El mes pasado, el diario británico The Guardian reveló que el Reino Unido trabaja en los reclamos sobre la plataforma continental de otras áreas: Malvinas, Georgias del Sur, isla Ascensión e isla Rockall.
Gran Bretaña ya ha presentó un reclamo en la ONU junto a Francia, Irlanda y España por una vasta extensión de plataforma submarina en Bahía Biscay, en Europa.
El Gobierno nacional planteó su rechazo a la posibilidad de que se extiendan las zonas de exclusión británicas.
La Argentina también prepara la presentación del límite exterior de su plataforma continental, que incluye a las Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, cuya soberanía efectiva exige al Reino Unido.
El avance de Gran Bretaña en este terreno diplomático se enmarca en los intereses internacionales para explotar nuevas fronteras en los lechos marinos.
El reclamo británico sobre la Antártida es polémico porque su territorio antártico se monta sobre reclamos territoriales rivales de Chile y Argentina.
El protocolo medioambiental al Tratado Antártico, de 1991, prohíbe toda actividad mineral más allá de la científica.
Gran parte del lecho marino antártico está a tal profundidad que la extracción de gas, petróleo u otros minerales no es aún técnicamente factible.
La presentación británica ante la ONU refleja la intención de Londres de asegurarse ese tipo e recursos para el futuro ante la disminución de las reservas de hidrocarburos en las próximas décadas.
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