28 de febrero 2003 - 00:00

Greenspan quiere más inmigrantes en EE.UU.

Washington (AFP, EFE) - El presidente de la Reserva Federal de los EE.UU., Alan Greenspan, pidió ayer flexibilizar la inmigración y reformar la Seguridad Social, para evitar que se reduzca la proporción de personas en edad laboral y aumente la de jubilados, una situación que en pocos años puede complicar severamente a la economía de EE.UU.

Los atentados del 11 de setiembre motivaron que la administración Bush incrementara al máximo las restricciones al ingreso de los habitantes de los países subdesarrollados y, a su vez, aumentaran las expulsiones de los que no tenían regularizada su situación. En una comparecencia ante el Comité Especial del Senado que debate este problema, Greenspan dijo que el envejecimiento de la población mundial «es resultado de la disminución de la fertilidad y una expectativa de vida cada vez más prolongada».

En los países desarrollados, «la tasa de dependencia de ancianos ha estado subiendo durante por lo menos 150 años, y es más acelerada en Japón y Europa», añadió Greenspan ante el Comité Especial sobre Envejecimiento.

En los Estados Unidos, durante los próximos 30 años, «se espera que el crecimiento de la población en edad laboral sea lento, de aproximadamente uno por ciento actual a 0,5 por ciento en 2030». «Al mismo tiempo el porcentaje de población mayor de 65 años de edad subirá de menos de 13 por ciento ahora a 20 por ciento en 2030», dijo Greenspan.

• Antídoto

Indicó que la inmigración, «si elegimos ampliarla, podría ser el antídoto más poderoso contra el crecimiento lento de la población en edad laboral».

El presidente del Banco Central basó este razonamiento en que, «tal como demostró el influjo de trabajadores extranjeros durante el período de alta demanda de mano de obra en los años '90, la inmigración sí responde a la escasez de mano de obra».

«Una expansión de la participación de los inmigrantes en la fuerza laboral y una población anciana sana ofrecen algunas compensaciones para los efectos del envejecimiento de la población», agregó.


Greenspan avisó que, «a menos que haya un incremento sustancial en las tasas de inmigración, una gran aceleración de la productividad o un aumento significativo en la edad de jubilación, nuestros programas de Seguridad Social y Medicare (asistencia sanitaria a jubilados) no pueden sustentarse a largo plazo». Las actuales proyecciones oficiales de los EE.UU. apuntan a que las contribuciones a la Seguridad Social (las pensiones de jubilación de EE.UU.) podrían comenzar a ser insuficientes hacia el año 2017.

Greenspan no hizo recomendaciones ni presentó fórmulas para preservar esos dos programas o sustituirlos, pero sí dijo que debe haber «iniciativas tempranas» para «hacer más suave la transición a un nuevo equilibrio entre trabajadores y jubilados».

«Si nos demoramos, los ajustes podrían ser abruptos y dolorosos», agregó el presidente del Banco Central estadounidense.

Alan Greenspan es respetado e influyente en la política económica estadounidense, pero por estos días es objeto de críticas desacostumbradas de parte de los republicanos, lo que pone en duda la renovación de su mandato en junio de 2004.

Las críticas más virulentas vinieron de parte del senador ultraconservador de Texas
Tom Delay, quien dijo que el presidente de la Fed «no comprende la situación de conjunto» de la economía estadounidense. Agregó que Greenspan sólo se concentra en las tasas de interés y en la inflación. Greenspan es uno más de los muchos críticos del plan de reactivación de George W. Bush.

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