21 de mayo 2007 - 00:00

Grupo asociado a la red Al-Qaeda

Beirut (AFP) - El grupo extremista palestino Fatah al-Islam, que libró violentos combates ayer con las fuerzas del orden en el norte del Líbano, está acusado de mantener vínculos con la red terrorista Al-Qaeda, aunque sostiene que sólo se trata de afinidades ideológicas.

Este pequeño movimiento, radicado en el campo de refugiados palestinos de Nahr al-Bared, en el norte del Líbano, anunció su creación el 26 de noviembre de 2006, tras lo cual fue acusado por el tradicional partido nacionalista laico Al-Fatah, cuyo líder es el presidente palestino Mahmud Abbas (Abu Mazen), de mantener lazos con Al-Qaeda y de haber infiltrado en territorio libanés a 150 terroristas procedentes de Irak.

La instalación del nuevo grupo en Nahr al-Bared avivó la tensión en el lugar y la preocupación de las autoridades libanesas ante la imposibilidad de impedirlo. Es que en virtud de los acuerdos firmados con los palestinos, el Ejército local no está autorizado a entrar en los campos palestinos.

Siria, donde el jefe del grupo, el palestino Shaker al-Abssi,purgó una pena de prisión por afiliación a Al-Qaeda, también lo acusa de estar relacionado con la organización de Osama bin Laden y de haber planeado atentados en su país. Sin embargo, aunque el grupo admite estar unido por afinidades ideológicas a la red del líder terrorista saudita, desmiente otro tipo de lazos, según su portavoz Abu Salim.

En Nahr al-Bared, Fatah al-Islam entrena a jóvenes para combatir «a los judíos en Palestina», asegura.

En marzo, el Líbano acusó al grupo de un sangriento atentado y de ser «un instrumento de los servicios secretos sirios», acusaciones desmentidas por su jefe, Al Abssi, y por Siria.

Al Abssi perteneció a Fatah-Intifada, formación palestina con sede en Damasco, antes de crear su propio grupo, y se cree que mantuvo vínculos con el ex jefe de la célula iraquí de Al-Qaeda, Abu Mussab al-Zarqawi.

En marzo de 2004 un tribunal militar jordano condenó en ausencia a Al-Abssi a pena de muerte por el asesinato en 2002 de un diplomático estadounidense.

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