Guaidó renovó la presión contra Maduro tras recuperar el parlamento

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Superó dos barreras de uniformados y juró como máximo dirigente del legislativo. Periodistas y diputados fueron blanco de ataques. Crece la inestabilidad política en Venezuela.

Caracas - El líder opositor Juan Guaidó desafió ayer los cordones militares y volvió a la sede de la Asamblea Nacional de Venezuela, para dirigir una sesión legislativa en un nuevo capítulo en la lucha de poderes con el Gobierno del presidente Nicolás Maduro.

El choque por la dirigencia del legislativo se desató el domingo, cuando el oficialismo designó como jefe del Congreso a Luis Parra, un diputado expulsado de la disidencia por corrupción. Pero Guaidó logró ser reelegido ese mismo día por 100 votos, de 167 posibles, emitidos individualmente y en voz alta, en una sesión pública paralela realizada en el auditorio de un periódico de Caracas. Tras lo cual afirmó que el martes, por ayer, buscaría recuperar su lugar.

Antes de que Guaidó lograra ayer su cometido, Parra encabezó un debate entre los que se encontraba un nutrido grupo de chavistas. La reunión duró una media hora. Algunos curules fueron ocupados por desconocidos. Tres parlamentarios ingresaron por minutos al salón y desde el palco que ocupa la prensa le gritaron a Parra que no tenían quorum para sesionar.

En una sucesión de incidentes, Guaidó arribó en camioneta a las cercanías del recinto y caminó junto a decenas de correligionarios hacia una de las entradas del edificio, donde fue frenado por militares antimotines.

Cuando Guaidó logró pasar la barrera, Parra y un grupo pequeño de personas salieron corriendo del salón de sesiones hacia la oficina de la presidencia del Congreso, se vio en videos que circularon en redes sociales.

Los opositores, después de una pasar una segunda barrera, entraron al salón principal y Guaidó subió hasta el podio entonando el himno nacional. En medio del caos, se cortó la electricidad.

José Brito, otro de los diputados expulsados, al ver el ingreso de Guaidó al hemiciclo, gritó: “Esto es un golpe de Estado”. Luego se mantuvo por los jardines del palacio.

“Haber entrado aquí ha sido una hazaña”, dijo el líder opositor al conseguir su entrada. “Aquí no hay dos oposiciones, ni dos parlamentos, un solo país”, agregó.

Al finalizar la sesión, y cuando Guaidó se dirigía hacia la sede administrativa del Congreso, a unas dos cuadras del Palacio, fuerzas de seguridad lanzaron bombas lacrimógenas.

Desde el cargo de jefe del Legislativo, Guaidó se proclamó mandatario interino en enero de 2019 apoyado por medio centenar de países y juró cumplir “en nombre de Venezuela con los deberes de presidente encargado” y buscar “una solución a la crisis”.

“Es momento de levantarse y levantarse con fuerza. Vamos a movilizarnos en actividades de calle jueves y viernes; sábado, vamos a la calle”, afirmó tras recuperar su lugar.

Guaidó encabeza la pugna por el poder contra Maduro, a quien la mayoría opositora legislativa declaró “usurpador” acusándolo de reelegirse fraudulentamente, e insiste en una ruta hacia un “Gobierno de transición” y nuevas elecciones presidenciales.

Las funciones del Parlamento, sin embargo, fueron asumidas en la práctica por la oficialista Asamblea Constituyente, después de que el Tribunal Supremo de Justicia lo declarara en desacato en 2016.

La juramentación “no se trata de poder”, aseguró el presidente de la encuestadora Datanálisis, Luis Vicente León. “Su valor real es como símbolo de lucha y unidad” de la oposición.

“Era vital” para Guaidó tomar “físicamente el hemiciclo. Es un símbolo, como la corona de un rey, aunque no quiere decir que ganó la guerra”, dijo León.

La sesión en el Palacio Legislativo estuvo marcada por ataques de partidarios de Maduro contra Guaidó, legisladores, miembros del cuerpo diplomático y periodistas. Una fuente diplomática informó a medios internacionales que representantes de países de Europa y Japón resultaron “severamente golpeados” por “colectivos” -nombre con el que se conoce a grupos acusados por la oposición de ser un “brazo armado” del chavismo-, que les arrojaron piedras.

Varios periodistas sufrieron agresiones, denunció el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), principal agrupación del gremio periodístico en Venezuela. El País de España denunció que su corresponsal en Caracas, Francesco Manetto, fue “golpeado” por una “turba” mientras grababa con su celular.

La oposición ganó 112 curules de 167 posibles en las elecciones de 2015.

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