28 de octubre 2004 - 00:00

"Habrá respeto a los contratos"

Montevideo - Tabaré Vázquez, candidato presidencial de la coalición de centroizquierda Encuentro Progresista-Frente Amplio/Nueva Mayoría, prometió ayer que en caso de ganar este domingo, su gobierno estimulará la inversión productiva, no aumentará la carga impositiva, no provocará un atraso cambiario, controlará la inflación, optimizará los servicios públicos y establecerá reglas de juego claras para la actividad económica sobre la base del cumplimiento de los compromisos y el respeto por la seguridad jurídica de los contratos.

En ese punto aclaró que si gana el Sí en el plebiscito por la reestatización de los servicios de agua potable, esa medida no se aplicará hacia atrás, por lo que no se verán afectadas las dos empresas que prestan dicho servicio: Uragua, de capitales españoles en Punta del Este-Maldonado, yAguas de la Costa, de grupos franceses en el departamento de Canelones.

Los anuncios del oncólogo socialista que marcha primero en las encuestas se produjeron ante unos 1.000 empresarios que pagaron 40 dólares la tarjeta para escuchar su propuesta en la Asociación de Dirigentes de Marketing del Uruguay (ADM).

• Alarma

Este referéndum fue alentado por sectores sindicales y de izquierda y alarmó a los inversores privados. Si bien tanto Vázquez como Larrañaga apoyaron el Sí por conveniencias electorales, la gravedad de la medida, que ahuyentará el ingreso de capitales privados, los ha obligado a tomar distancia, aplicando el teorema del ex senador de la UCR argentina Raúl Baglini, quien suele sostener que cuanto más se acercan al poder, más prudentes y moderados se tornan los políticos.

Una reciente encuesta indica que 67% de los uruguayos está a favor de la reestatización, pero también se muestra que un porcentaje similar o mayor desconoce efectivamente de qué se trata.

Vázquez se mostró distendido y hasta chanceó con su auditorio, proponiendo cambiar al Uruguay mediante una propuesta innovadora e integrarlo más al Mercosur
.

«Buscaremos ser un país independiente, pero integrado al mundo», imaginó y se mostró como líder de una corriente de pensamiento que se basa en el socialismo moderno, estimulando la producción, pero con sensibilidad social.

El candidato aclaró que no habrá inmovilidad de los empleos públicos y que «no vacilará» en aplicar sanciones ante casos de corrupción. Esta fue una respuesta a una de las preguntas más incisivas, a raíz de las denuncias contra el intendente de Montevideo, Mariano Arana, por la existencia de «ñoquis» en la municipalidad de la capital.

Vázquez delegó en el senador
Danilo Astori, quien fue fuertemente aplaudido, las respuestas sobre temas técnicos, como la reforma al sistema de transporte y financiero. Astori se mostró partidario de recrear el negocio bancario y no bancario a partir de volcar el ahorro hacia la producción y generalizó con la división de una banca estatal y una privada, pero con nuevas modalidades operativas, lejos -sin decirlo expresamente- del modelo que imperó en los últimos 30 años y que eclosionó en 2002, provocando la actual crisis económica que sepultó las aspiraciones del Partido Colorado en el gobierno, que comienza a transitar un proceso similar al experimentado por el radicalismo en la Argentina. Si hasta sus máximos dirigentes, como el ex presidente Julio María Sanguinetti y el actual, Jorge Batlle, reviven en sordina los enfrentamientos que en el vecino país tuvieron Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa cuando se fracturó la Alianza que llevó al gobierno a este último.

Precisamente
el fantasma de laArgentina de 2001 rondó en muchas de las mesas del almuerzo debido a las profundas diferencias ideológicas y de apetencias de poder que existen entre las variadas y distintas corrientes que conforman la alianza que postula a Vázquez como candidato.

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