16 de julio 2019 - 00:00

¿Hacer a Estados Unidos grande y blanco otra vez?

Washington - En la carrera hacia las elecciones presidenciales de 2020, Donald Trump parece más decidido que nunca a avivar las llamas de la tensión racial para reforzar su base electoral, mayoritariamente blanca, pero también para sembrar divisiones entre sus opositores políticos.

Después de decirles a las congresistas de raíces extranjeras que volvieran a sus países el domingo, el magnate volvió a usar Twitter ayer para pedirles que se disculparan con los estadounidenses por sus “acciones horribles” (ver pág. 16).

La estrategia política del inquilino de la Casa Blanca es clara: generar conflictos entre los demócratas. Sus dichos, en los que no incluyó ningún nombre, fueron considerados alusivos a un grupo de mujeres liberales relativamente jóvenes que integran por primera vez la Cámara de Representantes. Se trata de Alexandria Ocasio-Cortez (conocida como AOC, de Nueva York); de Ilhan Omar (Minesota), de Rashida Tlaib (Michigan) y de Ayanna Pressley (Massachusetts). Ellas están en el ala izquierda del partido y sus desacuerdos con la presidenta de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, son frecuentes.

Todas, excepto una de las cuatro mujeres, nacieron en Estados Unidos. Omar huyó de la guerra en Somalia de niña e ingresó al país como refugiada.

Pero Pelosi esta vez decidió hacer causa común con ese grupo de legisladoras radicales y anunció que promoverá una resolución de condena contra los “ataques repugnantes” del jefe de Estado.

“Cuando Donald Trump les dice a cuatro congresistas estadounidenses que regresen a sus países, reafirma que su plan de ‘hacer a Estados Unidos grande otra vez’ siempre fue hacer que Estados Unidos sea blanco otra vez”, resaltó.

“Nuestra diversidad es nuestra fuerza y nuestra unidad es nuestro poder”, agregó Pelosi.

“Con esta salida deliberadamente racista, Donald Trump está tratando de hacer que las personas afectadas sean más visibles, para presionar a los demócratas para que los defiendan y los conviertan en emblemas de todo el partido”, dijo David Axelrod, exasesor cercano a Barack Obama. “Es un cálculo frío y cínico”, agregó.

“Todos sabemos que AOC y compañía son un grupo de comunistas”, dijo el senador republicano Lindsey Graham a Fox News, ahora cercano a Trump tras ser uno de sus críticos. “Son antisemitas, son antiestadounidenses”, agregó en tuits redifundidos por Trump.

Para el editorialista conservador anti-Trump Bill Kristol, el futuro del Partido Demócrata es preocupante, pero algunos de sus líderes están tratando al menos de “empujar los extremos”.

“Desafortunadamente no es posible decir lo mismo de los líderes del Partido Republicano”, se lamentó.

En su historial de comentarios considerados xenófobos, el año pasado había calificado de “países de mierda” a naciones africanas, Haití y El Salvador, durante una discusión sobre inmigración. Y ha descrito varias veces a las olas de migrantes como “invasión”.

En el primera serie de sus tuits contra las congresistas, el mandatario las acusó porque “le dicen a Estados Unidos, la más grande y poderosa nación en la Tierra, cómo se debe llevar adelante” el gobierno.

En otro tuit por la noche, Trump dijo que ellas “odian a Israel con una verdadera y desenfrenada pasión”, en un mensaje que se podría referir a Omar y Tlaib, quienes se han visto envueltas en polémicas relacionadas con el Estado judío.

Agencias AFP y ANSA,

y Ámbito Financiero

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