Haití: renunció Aristide y ahora interviene Estados Unidos
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Miles de haitianos celebraron ayer la caída de Jean Bertrand Aristide en las calles de Puerto Príncipe. La capital quedó sumida en el caos y los saqueos.
Fuerzas especiales canadienses se establecieron en el aeropuerto de Puerto Príncipe a donde llegaron aviones de ese país para evacuar a ciudadanos.
• Toque de queda
Tras la huida de Aristide, la Policía salió a contener la ola de violencia que estalló en el centro de la capital y que dejó al menos 10 muertos ayer. Por la tarde, el jefe de policía Rudy Berthomieux anunció que se impuso nuevamente el toque de queda en Puerto Príncipe.
Una estación de servicio Texaco fue incendiada y hombres armados con fusiles automáticos M-16 abrieron fuego contra vehículos. Se produjeron saqueos frente al Palacio Nacional, sede de la presidencia. Centenares de partidarios de Aristide provistos de machetes, fusiles y diferentes tipos de armas se desplazaban por esa zona de la ciudad cantando consignas favorables al presidente huido.
La comisaría central de Policía, situada cerca del Palacio Nacional, fue saqueada por bandas del ex presidente, según testigos. Unos cincuenta detenidos de la penitenciaría nacional de Puerto Príncipe, en el centro de la ciudad, se fugaron.
Aristide, un ex sacerdote católico nacido en 1953, abrazó en los '80 la Teología de la Liberación, la rama de izquierda del catolicismo, y por su participación política fue expulsado de la orden. Se presentó a elecciones y logró asumir el poder por primera vez en 1991, como el primer presidente electo en el país, pero fue destituido por un golpe de Estado meses después.
• Reelecto
Fue restituido en el cargo tras una invasión de Estados Unidos en 1994, y reelecto en 2000 para un segundo mandato que debía terminar en 2006. Aristide había reiterado en varias ocasiones desde el jueves que no abandonaría su cargo porque, según aseguraba, eso erosionaría aun más la débil democracia del país. «Tuvimos 32 golpes de Estado. Es suficiente», dijo. Sus prácticas políticas en su segundo mandato hicieron que su gobierno se pareciera demasiado a las dictaduras de sus predecesores.
El arco político de los opositores abarca desde ex guardianes de la dinastía Duvalier hasta socialdemócratas, por lo que nada está dicho sobre el futuro del país más pobre de América.




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