1 de marzo 2004 - 00:00

Haití: renunció Aristide y ahora interviene Estados Unidos

Miles de haitianos celebraron ayer la caída de Jean Bertrand Aristide en las calles de Puerto Príncipe. La capital quedó sumida en el caos y los saqueos.
Miles de haitianos celebraron ayer la caída de Jean Bertrand Aristide en las calles de Puerto Príncipe. La capital quedó sumida en el caos y los saqueos.
Puerto Príncipe (ANSA, AFP, Reuters) - Jean Bertrand Aristide renunció ayer por la mañana a la presidencia de Haití y marchó al exilio bajo la amenaza de los rebeldes que ya golpeaban las puertas de su residencia. Enseguida, Estados Unidos y Francia anunciaron el envío de contingentes militares para intentar poner algo de orden en el país caribeño, en donde cunden el caos y las represalias por parte de patotas que respondían al mandatario depuesto.

Policías armados y agentes estadounidenses se instalaron en las oficinas del primer ministro Yvon Neptune. Allí, el presidente de la Corte de Casación de Haití, Boniface Alexandre, prestó juramento al mediodía y, como lo señala la Constitución, asumió interinamente el poder en presencia del embajador estadounidense, James Foley, y del embajador francés, Thierry Burkard. Alexandre pidió calma a la población y se comprometió a que la ley sea respetada.

• Asilo

«Mi renuncia evitará un baño de sangre», indicó en un comunicado Aristide y partió presumiblemente en helicóptero con rumbo desconocido. Más tarde, el gobierno de Panamá anunció que le concedía asilo temporal, y anoche se especulaba con su llegada de un momento a otro. La presidenta panameña, Mireya Moscoso, indicó que el destino final que Aristide quiere para sí mismo es «un país africano».

Anoche se reunió el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para dar un marco legal a la intervención armada extranjera, tal la voluntad expresada reiteradamente por el gobierno de George W. Bush. No obstante, la Casa Blanca había anunciado el envío de unos 500 marines «como elemento de vanguardia de una fuerza internacional» que ayude a la estabilización del país. Del mismo modo, Francia envió unos 300 efectivos «en coordinación con Estados Unidos» y para «proteger a los ciudadanos franceses».

La oposición dio muestras de acatar la intervención extranjera y de cesar la ofensiva. El jefe de los insurgentes que controlan el norte del país, Guy Philippe, indicó que «estamos dispuestos a deponer las armas», afirmó. Por su parte, la oposición política haitiana también aceptó el plan de solución a la crisis propuesto por la comunidad internacional, afirmó uno de los dirigentes opositores, Evans Paul. «Habiendo partido Aristide, es el momento de cooperar con la comunidad internacional que nos ayudó a sacar del país» al presidente, declaró.

Fuerzas especiales canadienses se establecieron en el aeropuerto de Puerto Príncipe a donde llegaron aviones de ese país para evacuar a ciudadanos.


• Toque de queda

Tras la huida de Aristide, la Policía salió a contener la ola de violencia que estalló en el centro de la capital y que dejó al menos 10 muertos ayer. Por la tarde, el jefe de policía Rudy Berthomieux anunció que se impuso nuevamente el toque de queda en Puerto Príncipe.


Una estación de servicio Texaco fue incendiada y hombres armados con fusiles automáticos M-16 abrieron fuego contra vehículos. Se produjeron saqueos frente al Palacio Nacional, sede de la presidencia. Centenares de partidarios de Aristide provistos de machetes, fusiles y diferentes tipos de armas se desplazaban por esa zona de la ciudad cantando consignas favorables al presidente huido.

La comisaría central de Policía, situada cerca del Palacio Nacional, fue saqueada por bandas del ex presidente, según testigos. Unos cincuenta detenidos de la penitenciaría nacional de Puerto Príncipe, en el centro de la ciudad, se fugaron.

Aristide, un ex sacerdote católico nacido en 1953, abrazó en los '80 la Teología de la Liberación, la rama de izquierda del catolicismo, y por su participación política fue expulsado de la orden. Se presentó a elecciones y logró asumir el poder por primera vez en 1991, como el primer presidente electo en el país, pero fue destituido por un golpe de Estado meses después.

• Reelecto

Fue restituido en el cargo tras una invasión de Estados Unidos en 1994, y reelecto en 2000 para un segundo mandato que debía terminar en 2006. Aristide había reiterado en varias ocasiones desde el jueves que no abandonaría su cargo porque, según aseguraba, eso erosionaría aun más la débil democracia del país. «Tuvimos 32 golpes de Estado. Es suficiente», dijo. Sus prácticas políticas en su segundo mandato hicieron que su gobierno se pareciera demasiado a las dictaduras de sus predecesores.

El arco político de los opositores abarca desde ex guardianes de la dinastía Duvalier hasta socialdemócratas, por lo que nada está dicho sobre el futuro del país más pobre de América.

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