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14 de julio 2006 - 00:00

Hizbollah declaró "guerra abierta" a Israel y Siria lo apoya

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En los enfrentamientos entre Israel y Hizbollah ya murieron 60 personas
Beirut (AFP/Télam/SNI)-. El jefe del partido libanés Hizbollah, Hassan Nasralá, declaró ayer una "guerra abierta" a Israel poco después de haber escapado a un bombardeo israelí, en Beirut, y al tiempo que el ejército hebreo continuaba sus destructores ataques en el Líbano.

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En tanto, Siria condenó con vehemencia los ataques de Israel sobre Líbano y ratificó su apoyo al movimiento islámico Hizbollah.

"El pueblo sirio extiende su pleno apoyo al pueblo libanés y a su resistencia heroica contra la agresión bárbara de Israel y sus crímenes", dijo la dirección nacional del partido Baath, en el poder en Damasco, informó la agencia italiana ANSA.

Siria es considerada por Israel y Estados Unidos como uno de los países responsables por el aumento de las tensiones en Medio Oriente, debido a su apoyo al Hizbollah.

"Ustedes han querido una guerra abierta y la tendrán", declaró el jeque Nasralá, dirigiéndose a Israel, en un discurso transmitido por la cadena de televisión Al Manar, poco después de haber escapado a un ataque israelí que destruyó sus oficinas y su domicilio en la periferia sur de Beirut.

Nasralá hizo un llamado "al todo el pueblo libanés y al Estado libanés a resistir". "Esta será una guerra a todos los niveles (...) a partir de Haifa y más allá", añadió y, dirigiéndose a Israel, sentenció: "Son ustedes los que han querido cambiar las reglas del juego".

"No se trata de un intercambio de prisioneros", dijo, en referencia a los dos soldados israelíes que su movimiento tiene en su poder y quiere cambiar por prisioneros libaneses y árabes en las cárceles israelíes.

"Esta es una guerra total. O nos sometemos a las condiciones israelíes, o resistimos y yo os prometo la victoria", afirmó Nasralá, que sólo estaba representado en la pantalla de televisión por un retrato.

Nasralá también afirmó que el brazo armado del Hizbollah había destruido este viernes una nave de guerra israelí en las aguas frente a Beirut, en tanto que el ejército israelí sólo reconoció "daños leves".

"Miren hacia el mar desde Beirut y verán que un buque de guerra israelí arde en el medio de las aguas. Nuestros combatientes lo lograron destruir", dijo.

Dos misiles disparados desde el suburbio sur de Beirut alcanzaron una nave israelí junto a la capital, indicó poco después la policía libanesa, mientras que el diario israelí Haaretz señalaba que habría sido "un drone cargado de explosivos" el que alcanzó al barco.

El canal satelital árabe Al Jazira indicó por su lado que cuatro soldados israelíes estaban en calidad de desaparecidos tras el ataque.

Una portavoz militar israelí confirmó que "un barco de guerra fue alcanzado cerca de la costa libanesa", pero se negó a hablar de víctimas.

Cuando Nasralá anunció el ataque contra la nave hubo disparos de júbilo en el suburbio sur de Beirut, bastión del Hizbollah, donde una hora antes se había producido el tercer bombardeo israelí del día.

Frente a esta escalada en la violencia que hace temer un conflicto regional, en Nueva York, el Consejo de Seguridad de la ONU sesionó de urgencia, pero la reunión terminó sin un pedido de cese el fuego, como reclamaba el Líbano.

Los debates ilustraron la división que reina en el Consejo: Estados Unidos se abstuvo de criticar a Israel, incluso de llamarlo a la moderación, en tanto que Francia condenaba "el carácter desproporcionado de la respuesta" israelí.

En Beirut, tras el ataque contra la vivienda y la oficina de Nasralá, la televisión Al Manar dijo que "el secretario general del Hizbollah, su familia y sus guardaespaldas están sanos y salvos".

Poco antes la cadena de televisión había anunciado que el inmueble donde reside Nasralá había sido destruido por los bombardeos israelíes.

Por su parte, la televisión israelí dijo que el objetivo del bombardeo era liquidar al jefe del Hizbollah.

En Líbano se opina que la retirada de Israel en el 2000 se debió en gran parte a la postura intransigente del Hizbollah y que fue gracias a ellos que terminó una ocupación de 22 años.

Desde su inicio, la ofensiva israelí ha dejado ya 66 muertos y 193 heridos en el País del Cedro, en su mayoría civiles, incluidos niños, al tiempo que en Israel cuatro civiles han muerto desde el miércoles, víctimas de los disparos de cohetes desde el sur del Líbano.

Israel intensificó en la jornada sus ataques sobre el Líbano, país al que ha sometido a un bloqueo aéreo, marítimo y terrestre casi inexpugnable.

Los aviones israelíes bombardearon en varias ocasiones el viernes la periferia sur de Beirut, donde se encuentra la comandancia del Hizbollah.

La aviación, la artillería y la marina israelíes han destruido unos veinte puentes, cortaron carreteras e incendiaron depósitos de combustibles de la central eléctrica de Jiyé, en el litoral sur de Beirut.

La ruta Beirut-Damasco, una de las pocas vías que quedaban para salir del país, fue bombardeada en varias ocasiones y la circulación quedó cortada.

Los libaneses y turistas se encuentran bloqueados, mientras que 12.000 ciudadanos del Golfo pudieron utilizarla el jueves.

Ahora sólo los pasos de montaña parecer ser las últimas vías posibles para dejar el país, ya que el aeropuerto de Beirut, cerrado desde un primer bombardeo, el jueves, fue de nuevo blanco de los ataques israelíes.

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