India exigió a Pakistán "acciones enérgicas" contra responsables de los ataques
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Unos 30 extranjeros -entre ellos una mexicana- murieron en los ataques de Bombay, dirigidos contra dos hoteles, la estación central, un hospital y un centro judío, donde los islamistas asesinaron a ocho rehenes, recordados el lunes en un funeral en la sinagoga de Bombay.
"Lo ocurrido representa un duro golpe para el proceso de normalización de relaciones y las medidas de establecimiento de la confianza con Pakistán", declaró a una agencia de noticas internacional el ministro de Estado indio de Relaciones Exteriores, Anand Sharma.
Algunos responsables indios están convencidos de que la masacre de Bombay fue autoría del grupo basado en Pakistán Lashkar-e-Taiba, quizás con la ayuda de elementos de los poderosos servicios secretos paquistaníes.
El único asaltante superviviente capturado, Ajmal Amir Kamal, de 21 años, declaró en sus interrogatorios que todos sus compañeros eran paquistaníes entrenados por Lashkar-e-Taiba, según la prensa india que citaba a los servicios de información.
Sin embargo, Islamabad ha negado reiteradamente cualquier tipo de implicación con los islamistas que atacaron Bombay.
En todo caso, la protesta formal y las exigencias indias coincidieron con la petición de Estados Unidos a Pakistán de su total cooperación en materia antierrorista.
La secretaria estadounidense de Estado saliente, Condoleezza Rice, visitará el miércoles India. El lunes viajó a Londres para reunirse con dirigentes británicos, que mantienen estrechas relaciones con India y Pakistán, vecinos rivales y potencias nucleares.
En la capital británica, Rice subrayó que es crucial que Pakistán demuestre "una completa, absoluta y total trasparencia y cooperación" con la investigación india de la matanza de Bombay.
La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, declaró por su parte no haber "oído nada que indique que el gobierno paquistaní" estuvo implicado en los ataques de Bombay.
La indignación por estos últimos aumentó aún más el lunes en India, después de que algunos medios locales publicaran que las autoridades ignoraron una advertencia sobre un posible ataque en un hotel de lujo de Bombay recibida hace meses.
El domingo cayó la primera víctima política: el ministro indio del Interior, Shivraj Patil, que dimitió. Fue sustituido por el ministro de Finanzas, Palaniappan Chiadambaram, mientras que el primer ministro, Manmohan Singh, se hizo cargo de la cartera económica, en el actual contexto de crisis mundial.
El consejero nacional de seguridad también presentó su renuncia sin que hasta el momento se sepa si fue aceptada. El lunes, el jefe del gobierno local del estado de Maharashtra -cuya capital es Bombay- afirmó haber presentado la suya.
India y Pakistán se han enfrentado en tres guerras y estuvieron a punto de emprender una cuarta en 2001 a raíz de un atentado contra el Parlamento indio atribuido a Lashkar-e-Taiba (Ejército de los piadosos).
Mientras tanto, Bombay comenzaba a volver a la normalidad el lunes. Las fuerzas de seguridad devolvieron el control del hotel Taj Mahal a sus propietarios, anunció la compañía.




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