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13 de julio 2006 - 00:00

India y Pakistán se acusan por atentados

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Inspectores forenses recogen la evidencia de una de las explosiones en la red de ferrocarriles de Bombay. La agrupación terrorista pakistaní Lashkar-e-Toiba (LeT) es la principal sospechosa. No se descartan lazos con Al-Qaeda.
Nueva Delhi (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La India y Pakistán se enfrentaron ayer en una peligrosa batalla de declaraciones por los graves atentados cometidos el martes en Bombay, después de que la policía india sugiriese la autoría de un grupo terrorista islámico radicado en la Cachemira paquistaní. Se trata de dos países con armamento nuclear, lo que agrega tensión a una relación históricamente conflictiva.

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La cifra de víctimas de los atentados, que afectaron a siete trenes de pasajeros en plena hora pico, es ya de 200 muertos y 714 heridos, según las últimas cifras oficiales ofrecidas por las autoridades del estado de Maharashtra, donde está Bombay.

Con el eco de pasados enfrentamientos, la India y Pakistán se enfrascaron en esa batalla dialéctica en la que se utilizaron adjetivos como « horrorizado» o «provocador» por parte de sus respectivos portavoces de Asuntos Exteriores.   

  • «Horrorizados»

  • El portavoz indio, Navtej Sarna, pidió a Islamabad que acabe con la infraestructura terrorista establecida en su territorio, después de que el ministro paquistaní de Exteriores, Kurshid Kasuri, dijese desde EE.UU. que solucionar el problema de Cachemira es el único modo de acabar con el terrorismo en el sur de Asia.

    «Estamos horrorizados de que el ministro Kasuri trate de encontrar un nexo entre el flagrante e inhumano acto de terrorismo contra hombres, mujeres y niños inocentes y la llamada 'falta de resolución' de las disputas entre la India y Pakistán», dijo Sarna.

    Horas después, su contraparte paquistaní, Tasneem Aslam, describió como «injusto y provocador» el nuevo llamamiento indio a que Pakistán desmantele la infraestructura terrorista y aseguró que no acoge campos extremistas en su suelo.

    En un mensaje por televisión, el primer ministro indio, Manmohan Singh, instó anoche a sus compatriotas a cerrar filas en torno a una «India unida, que incluye a todos», en referencia al mosaico religioso que constituye este gigante de 1.100 millones de habitantes, entre la mayoría hindú y las minorías musulmana, sij y de otras confesiones.

    «Les pido que tengan calma y que no caigan en las provocaciones suscitadas por los rumores; no dejen que nadie nos divida porque nuestra fuerza reside en nuestra unidad. Sigamos juntos como un pueblo y una nación», dijo Singh.

    El primer ministro indio manifestó que «nadie puede hacer que la India se arrodille ante el terrorismo» ni «nadie puede impedir nuestro progreso, ya que la rueda económica seguirá adelante», gracias al impresionante crecimiento, superior a 8%, de esta potencia asiática.

    En su discurso, Singh no dio indicios sobre la posible autoría de los atentados y, en tono institucional,agradeció la reacción del pueblo de Bombay, así como de Srinagar, capital de la Cachemira india, donde también murieron ocho personas por la violencia causada por supuestos militantes islámicos.

    Tampoco habló de las «pistas» abiertas tras los ataques, que según la policía india podrían apuntar al modus operandi del grupo terrorista Lashkar-e-Toiba (LeT), radicado en la Cachemira paquistaní y proscrito desde 2002 por el gobierno de Islamabad.

    Sobre el terreno, los investigadores removieron en busca de pistas entre los escombros que dejaron los peores ataques que sufrió el país en más de una década. Si bien se sospecha del grupo Lashkane-taiba (LeT), pro Al-Quaeda, «no puedo asegurar categóricamente que fueran ellos, puesto que los informes forenses todavía no llegaron», añadió el jefe policial del estado de Maharashtra, P.S. Pasricha.

    Los heridos estaban siendo tratados en diferentes hospitales, algunos de ellos con terribles heridas. Centenares de personas se acercaron a los centros sanitarios en busca de familiares que no habían vuelto a sus hogares la víspera. Mientras tanto, en la ciudad, la red de ferrocarril había retomado el servicio, las escuelas estaban abiertas y la calma se había reinstaurado tras el caos vivido.

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