Londres (EFE, AFP) - El crimen de la niñas Holly Wells y Jessica Chapman ha reabierto en el Reino Unido el debate sobre la pena de muerte para los asesinos de menores, tras la conmoción que ha causado en este país el trágico final de las dos pequeñas.
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La prensa, destacados miembros del Partido Conservador británico e, incluso, algunos obispos anglicanos se han pronunciado sobre la reimplantación de la pena de muerte, totalmente abolida en 1999 al firmar Gran Bretaña la Convención Europea sobre Derechos Humanos.
El diario «Daily Mail» publicó ayer un sondeo de opinión que muestra que 56% de los británicos apoya el restablecimiento de la pena capital para los responsables del asesinato de niños. La encuesta, hecha por la firma demoscópica YouGov mediante una entrevista a 2.000 personas, indica también que 35% de los consultados está a favor de la aplicación de la pena de muerte también a los pederastas acusados de abuso de menores.
En el polémico debate también ha entrado Ann Widdecombe, ex secretaria de Estado de Interior y carismática dirigente de los «tories», que ha abogado porque la pena máxima esté «disponible» en el sistema judicial británico para casos de crímenes muy horrendos.
El obispo anglicano de Durham (condado del norte de Inglaterra), Michael Turnbull, señaló en tanto que la reintroducción de las sentencias de muerte «anularía la posibilidad de la rehabilitación» de los criminales. «Si admitimos esa derrota -esgrimió- con la aplicación de la pena capital para quienes hayan cometido crímenes terribles, creo que es algo que iría en perjuicio de la sociedad.»
El gobierno del primer ministro, Tony Blair, opositor frontal a la reimplantación de la pena de muerte, no ha hecho ningún comentario sobre el espinoso asunto, aunque sí prometido medidas para reforzar la protección de los niños.
Mientras se avivaba este debate, el sospechoso Ian Huntley, de 28 años, ex conserje del colegio en el que estudiaban Jessica Chapman y Holly Wells, era acusado ayer oficialmente por la policía británica del doble asesinato.
Mientras, la novia de éste, Maxine Carr, de 25 años, quien trabajaba de maestra auxiliar en la escuela de primaria de Soham donde estudiaban las niñas, continúa siendo interrogada por la policía.
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