22 de agosto 2006 - 00:00

Inquietud: prevén que Irán rechace frenar plan nuclear

Inquietud: prevén que Irán rechace frenar plan nuclear
Viena (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Las grandes potencias mundiales esperan recibir hoy una respuesta negativa de Irán a su oferta de cooperación a cambio de una suspensión del enriquecimiento de uranio, bajo amenaza de imponerle sanciones. De esta forma, el conflicto por el plan nuclear iraní se agravaría y comenzaría a dominar la agenda internacional en los próximos meses.

«En el tema nuclear y en otros asuntos, con la ayuda de Dios, de la paciencia y del esfuerzo, Irán proseguirá su camino con fuerza y recogerá los frutos», declaró el guía supremo de la República Islámica, el ayatollah Ali Khamenei, informó la televisión estatal, en lo que se interpretó en Occidente como anticipo de una respuesta negativa y de una peligrosa escalada.

«Con los avances técnicos de los científicos iraníes y en las condiciones actuales, la suspensión es ahora imposible», dijo por su parte Mohammad Saidi, vicepresidente de la Organización Iraní para la Energía Atómica. Saidi destacó además que Irán pondrá en funcionamiento en un futuro «muy próximo» planes de producción de agua pesada en Arak, centro del país, lo que convertirá a Teherán en el noveno país en poseer esa tecnología. La fecha límite que había fijado el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para recibir una respuesta y suspender el enriquecimiento de uranio vence a fin de mes, pero Teherán había asegurado que daría a conocer su respuesta hoy, 22 de agosto. El uranio enriquecido puede servir para generar energía con fines civiles, pero también puede ser la base de un arma atómica.

Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Rusia) y Alemania habían presentado la propuesta a Teherán el 6 de junio.

Ese ofrecimiento incluye incentivos de cooperación nuclear y económica. Por ejemplo, las potencias proponen ayuda para construir centrales con agua liviana o incluso el apoyo a la candidatura de Irán a la Organización Mundial de Comercio.

Pero la condición para abrir las negociaciones sobre esos temas es la suspensión de toda actividad de enriquecimiento de uranio y una mayor cooperación de Teherán con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).

El alto representante de Política Exterior de la Unión Europea (UE), Javier Solana, y el negociador jefe iraní, Ali Larijani, dijeron estar «abiertos» a mantener «contactos suplementarios con el fin de restablecer la confianza respecto de la naturaleza puramente civil del programa nuclear iraní», dijo Solana.

Pero el experto en no proliferación, Mark Fitzpatrick, opinó que el margen de maniobra de Irán se estrecha cada vez más. «El 31 de agosto, la AIEA va a constatar que no ha habido suspensión (del enriquecimiento de uranio) y el Consejo de Seguridad va a pasar a la fase de una resolución para sanciones. Vamos hacia una escalada», dijo el especialista del Instituto de Estudios Estratégicos (IISS) de Londres.

Si Teherán obedeciera el ultimátum de la ONU, las grandes potencias se comprometerían a suspender toda acción en el Consejo de Seguridad y a renunciar a las sanciones. Pese a algunas declaraciones conciliatorias de su canciller, Manuchehr Mottaki, el régimen teocrático iraní viene repitiendo que no tiene intención de ceder en sus ambiciones atómicas. El director de la AIEA, Mohamed ElBaradei, tiene previsto hacer público a fin de mes un informe sobre el programa nuclear iraní.

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