14 de enero 2003 - 00:00

Inspectores de la ONU piden un año en Irak

Viena (EFE, ANSA, DPA) - La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) calcula que necesitará cerca de un año para poder dictaminar definitivamente si hay armas de destrucción masiva en Irak, a la vez que su titular, Mohammed el Baradei, consideró que sus inspectores no reciben toda la ayuda posible de parte del régimen de Saddam Hussein, cuando se acerca la fecha crucial del 27 de enero, día en que se reunirá el Consejo de Seguridad.

«Quiero que quede claro que nuestro trabajo continuará después de dicha fecha», insistió el jefe de la AIEA, mientras Estados Unidos prosigue su movilización militar e incrementa la presión sobre la ONU.

«La comunidad internacional entiende que dicho proceso (de inspección) necesitará cierto tiempo» y que el 27 de enero «no constituye un plazo, sino una etapa» en el camino del desarme, agregó sin precisar una fecha para el final de la misión de los inspectores, porque «dependerá de la cooperación de Irak».

El Baradei, que realiza una serie de entrevistas con los miembros permanentes del Consejo de Seguridad antes de viajar el 19 de enero a Bagdad, expresó «la impaciencia de la comunidad internacional tras doce años» de crisis con Bagdad.

«Irak coopera en forma pasiva y deseamos una cooperación activa»
, afirmó, dando como ejemplos «la entrega de documentos, las entrevistas con científicos iraquíes y pruebas concretas de los armamentos destruidos». Por otra parte, «empezamos a recibir informaciones precisas de los Estados miembros (del Consejo de Seguridad) que vamos a verificar en las próximas semanas» en las instalaciones iraquíes.

El director general de la AIEA planteó ya a Bagdad «varias preguntas concretas» que aún no han sido respondidas, como, entre otras, cuestiones sobre documentos e informaciones que posee el organismo de que Irak ha intentado importar uranio de Africa.

El ministro de Exteriores francés, Dominique de Villepin, coincidió con El Baradei en reclamar una «cooperación activa». Si Bagdad lo hace, «la comunidad internacional no tendrá motivos para cambiar de opinión», declaró el canciller francés.

«Estamos de acuerdo para decir que hay que darles todas las oportunidades a las inspecciones.
Esta región no necesita una nueva guerra», agregó.

En Londres, el primer ministro
Tony Blair defendió la posibilidad de una ofensiva bélica, pero aclaró: «Debemos mantener la autoridad de la ONU». Para Blair, Saddam Hussein es «una amenaza real para los intereses nacionales británicos». Si el líder iraquí no es desarmado, «enviaríamos un mensaje al mundo que sería absolutamente desastroso», concluyó.

En el Vaticano, el papa Juan Pablo II aludió a la legitimidad de los conflictos en «casos extremos» ya que la guerra es un «último recurso» y bajo «condiciones muy estrictas».

Durante el tradicional saludo por el año nuevo a los 178 embajadores del cuerpo diplomático acreditados ante la Santa Sede, Juan Pablo II evocó «las amenazas de una guerra que afecta a los habitantes de Irak, tierra de profetas, con poblaciones
extenuadas por más de doce años de embargo».

En tanto, seis civiles iraquíes fueron heridos durante bombardeos angloestadounidenses contra la provincia de Bassora, sur de Irak, dijo un vocero militar en Bagdad. «Las baterías de la contra aérea entraron en acción y obligaron a los aviones enemigos a huir hacia la base de Kuwait», agregó la fuente.

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