11 de abril 2003 - 00:00

Intenta Europa cerrar heridas

Madrid - Todavía se escuchan disparos en Irak, pero Europa ya empezó a hablar de la era post-Saddam y trata de recomponerse después de una de las peores crisis del bloque de la UE. Por lo pronto, las cancillerías france-sa, alemana y belga se aprestan a convocar a una cumbre en Bruselas para el 29 de abril, «abierta a todos los países de la Unión Europea que quieran participar».

El ministro de Exteriores de Francia, Dominique de Villepin, se reunió con su par británico, Jack Straw, para limar diferencias. Al salir del encuentro en París declaró que «las fuerzas presentes sobre el terreno tienen la responsabilidad primera en esta fase, evidentemente». Re-marcó así quién debe hacerse cargo del tema humanitario, en otro capítulo del enfrentamiento que lejos de terminar, sigue separando al eje París-Berlín-Bruselas (más Moscú) frente a Londres-Roma-Madrid. Straw, por su parte, se negó a confirmar su apoyo a la probable cumbre de fines de abril, a pesar de la presión de De Villepin.

Los líderes de Rusia, Alemania y Francia mantendrán desde hoy una cumbre en San Petersburgo, en lo que fue interpretado como una respuesta al encuentro Bush-Blair en Belfast de hace tres días.

Vladimir Putin, Gerhard Schröder y Jacques Chirac aspiran a que la ONU juegue un rol central en la reconstrucción de Irak. La ministra de Exteriores española, Ana Palacio, prefiere hablar de «rol vital» antes que «rol central», que estaría reservado para la coalición aliada, que incluye a España.

• Alegría

El presidente Chirac, en tanto, se alegró de que «la dictadura de Saddam Hussein» haya caído, y aspiró a un «rápido y efectivo cese de los combates». Schröder dijo que «por lo pronto se trata de prevenir una catástrofe humanitaria» y alertó a EE.UU. de no extender la guerra a otros países, como parecen sugerir algunos indicios.

La postura francesa irrita tanto a Washington que el subsecretario de Defensa de EE.UU.,
Paul Wolfowitz, dijo que Fran-cia «creó un serio problema a la OTAN y veremos cómo responderemos». También instó a Francia, Rusia y Alemania a condonar las deudas que tiene Irak, que fueron contraídas «para que un dictador compre armas».

La convulsión en España no cesa. Miles de manifestantes contra la guerra rindieron home-naje ayer en Madrid a
Julio A. Parrado, corresponsal del diario «El Mundo», y a José Couso, camarógrafo de Telecinco, los dos periodistas españoles muertos en Irak. Roberto Montoya, jefe de Internacionales de «El Mundo», dijo conmovido: «¡Qué paradoja!, las dos únicas víctimas mortales espa-ñolas son dos civiles, dos periodistas contrarios a esta guerra, dos informadores que arriesgaron la vida para transmitir a la gente la miseria de una guerra maldita, cuyo objetivo real es controlar los grifos de oro negro de Irak».

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