Internautas examinan hoy a Hillary y a Obama
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Hasta el momento, nadie sabe cómo funcionará el debate -de dos horas de duración- y los candidatos ni siquiera saben cómo preparar su respuesta a unas preguntas que pueden resultar totalmente inesperadas y bien lejos de las que plantean los periodistas profesionales.
El formato del debate pone de relieve la importancia que ha cobrado Internet como herramienta política de cara a las elecciones presidenciales del año próximo.
Para empezar, Internet se ha convertido en una pingüe fuente de ingresos para los precandidatos.
Por ejemplo, el senador Obama se ha convertido en el mejor recaudador de los aspirantes demócratas gracias a las donaciones de cerca de 250.000 simpatizantes canalizadas en buena medida a través de ese medio.
Prácticamente todas las precandidaturas cuentan con una página de Internet en la que es posible efectuar una donación para el respectivo aspirante.
Pero no sólo es cuestión de dinero. Hasta el momento, ha sido YouTube la que ha proporcionado algunos de los momentos más memorables de la campaña. El video «I've got a crush on Obama», en el que una muchacha ligera de ropa canta una pegadiza canción en la que declara su supuesto enamoramiento de Obama ha sido ya visto por más de dos millones y medio de personas. Otro es de tono similar, sólo que en él una chica declara su amor erótico por Hillary Clinton.
El video «Obama Girl versus Giuliani Girl», que presenta a la «chica Obama» que se pelea en una lucha de almohadas con una supuesta partidaria del precandidato republicano Rudy Giuliani, ha sido visto por más de medio millón de personas en menos de una semana.
Si el precandidato demócrata John Edwards no logra la nominación de su partido para aspirar a la Casa Blanca, bien podrá culpar a otro video que circula sobre su persona y en el que se le ve cortarse el pelo mientras suena la canción «I Feel Pretty» («Me siento bonito»). Hace unos meses salió a la luz que Edwards, uno de los candidatos más fotogénicos de la campaña, recibió un corte de pelo por el que pagó 400 dólares.




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