Tras profundas divisiones sobre el contenido del borrador inicial -que incluía en principio la amenaza directa de sanciones-, los copatrocinadores de la resolución, EE.UU, Francia y el Reino Unido, realizaron concesiones para suavizar el lenguaje, lo que permitió obtener un consenso en el Consejo.
El documento, finalmente aprobado, exige al régimen de Damasco la cooperación «plena e incondicional» en la investigación del asesinato de Hariri, fallecido el pasado 14 de febrero en un atentado en el que murieron 20 personas más.
La resolución exhorta a las autoridades sirias que detengan a los sospechosos del crimen y permitan que sean entrevistados por la comisión investigadora de la ONU.
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