Irak aceptó destruir misiles, pero para EE.UU. no alcanza
Anoche, el gobierno iraquí envió una nota a Naciones Unidas en la que acepta destruir los misiles de largo alcance. Mañana vence el plazo que se le había dado a Saddam Hussein para desarmarse. Sin embargo, en la ONU hay muchas dudas sobre esta propuesta y esperan clarificar en las próximas horas la situación. De todas maneras, el presidente de los EE.UU., George W. Bush, adelantó que este hecho no cambia la situación y seguirá con sus planes. No obstante, de concretarse la propuesta iraquí, se fortalecería la posición de los países que se oponen a la intervención militar (Francia, Alemania y Rusia) en detrimento de los planes norteamericanos.
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Los soldados israelíes están equipados con máscaras para protegerse de eventuales misiles con armas químicas de Saddam Hussein. En tanto, EE.UU. ordenó el despliegue de los poderosos bombarderos B-2 para «potenciales operaciones de combate». La guerra es inminente.
De todas maneras, que Hussein destruya ahora los misiles ya no es suficiente para EE.UU. «No lo salvarán», afirmó Bush refiriéndose al líder iraquí.
El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, reafirmó minutos después esa idea al señalar que el tema de los misiles no «cambia en nada» la posición de los Estados Unidos y remarcó que deberían haberlos destruido «hace mucho tiempo» dando a entender que la guerra es inevitable.
• Sin fecha
Según las primeras indicaciones, Irak no especificó si la destrucción comenzará mañana -fecha en la que los inspectores plantearon de modo imperativo la operación- pero tampoco lo descartó expresamente.
Los misiles Al Samud II superan en unos 30 kilómetros el alcance máximo de 150 kilómetros autorizados por la comunidad internacional.
En tanto, el jefe de los inspectores para el desarme de Irak, Hans Blix, afirmó en su último informe que los resultados de las inspecciones del desarme en Irak han sido hasta ahora limitados y Bagdad podía haber hecho mayores esfuerzos. El informe enviado ayer al Consejo de Seguridad afirma que el desarme y su verificación necesitarán tiempo, «incluso con la necesaria cooperación» por parte de los iraquíes.
El documento, de 16 páginas, constata que no ha comenzado la destrucción de los misiles prohibidos, y que resulta difícil comprender por qué Irak no tomó antes ciertas medidas adoptadas recientemente.
En este cruce de declaraciones, el gobierno iraquí amenazó ayer a los Estados Unidos con convertirse en «un nuevo Vietnam» si las fuerzas norteamericanas invaden el país.
«Ningún soldado que invada Irak saldrá vivo. Haremos de nuestro país una tumba», dijo el ministro de Comercio Exterior, Mohammed Mehdi Saleh.
En su estrategia de fortalecer la coalición de países, Bush se comunicó con su par ruso, Vladimir Putin. Tras conversar telefónicamente anunciaron que buscan un «plan de acción sobre Irak» que sea «conforme a los intereses de toda la comunidad internacional», si bien Moscú subrayó su negativa al uso de la fuerza y Washington ultima su dispositivo militar en el Golfo.




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