Bagdad - Irak quema sus últimos cartuchos políticos para tratar de evitar una guerra que se anuncia tan inminente como demoledora. Dos altos cargos iraquíes tacharon de montaje las imágenes y grabaciones que el gobierno de Washington presentará hoy en Nueva York. El jefe del Departamento de Vigilancia de Bagdad, general Husam Mohamed Amin, descalificó las pruebas que difundirá Colin Powell ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, entre ellas, algunas fotografías de supuestas armas prohibidas con las que el secretario de Estado norteamericano pretende convencer a sus socios más reticentes de la necesidad de atacar al régimen de Saddam Hussein.
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Según las declaraciones de Amin, se trata de «fotografías aéreas y espaciales fabricadas» por la administración Bush. Sin embargo, el responsable iraquí desveló una nueva maniobra diplomática, al anunciar que su país «hará todo lo posible» para garantizar el éxito de la misión que emprenderán el jefe de los inspectores de la Comisión de Inspección, Verificación y Vigilancia de la ONU (Unmovic), Hans Blix; y el director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Mohamed al Baradei, los próximos 8 y 9 de febrero a Bagdad.
El general se refirió a las últimas exigencias de los inspectores de desarme, quienes acusan a Irak de no responder a toda la cooperación solicitada en su misión de inspección de armamento.
No obstante, el general afirmó que los dos principales escollos para que la colaboración sea plena -el permiso de Bagdad para que aviones espía U2 estadounidenses sobrevuelen su espacio aéreo y la celebración de entrevistas privadas con los científicos iraquíes a los que les sean requeridas-aún no han sido salvados. «Pienso que nuestra posición sobre estos dos puntos es positiva, y Bagdad ha hecho todo lo que ha podido para resolver ambos problemas», afirmó.
Sobre el asunto de los aviones espía, el general afirmó que el régimen de Saddam ya ha autorizado los vuelos, aunque sólo garantizará su seguridad siempre que los Estados Unidos y Gran Bretaña suspendan mientras tanto sus patrullas aéreas sobre las áreas de exclusión del norte y el sur del país.
En la misma línea que Amin se mostró ayer Amir al Saadi, asesor científico del presidente iraquí. Saadi consideró que las autoridades estadounidenses «tienen muchos iraquíes que pueden hacerse pasar por funcionarios iraquíes que hacen llamadas de teléfono».
El consejero de Saddam pidió que la Unmovic compruebe cualquier evidencia que salga de labios del jefe de la diplomacia de los EE.UU. «No veo por qué (Colin Powell) lleva (esos datos) al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y los muestra en público. Esto no es la crisis de los misiles cubanos, ¿no? Deberían dárselos directa y rápidamente (a los inspectores) para zanjar la cuestión», dijo.
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