Los demócratas, representados en la viñeta con su tradicional símbolo,el burro, siguen «decididos a imponer el plazo » de 2008 al fin de la guerra en Irak, lo que equivale a poner una lápida sobre los sueños de democracia en ese país, según la visión del humorista Eric Allie, del sitio politicalcartoons.com.
Bagdad (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Estados Unidos sorprendió ayer al reconocer que negocia con grupos insurgentes una alianza para hacer frente a la organización terrorista Al-Qaeda en Irak, donde ayer murieron 46 civiles y 5 soldados norteamericanos.
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«Hemos conversado con grupos que no participaron en el proceso político y que mantienen contactos con agrupaciones insurgentes», afirmó el embajador estadounidense en Bagdad, Zalmay Khalilzad. «Se trata de fracciones que opusieron resistencia al cambio democrático. Nuestro objetivo es la reconciliación», manifestó el diplomático, quien precisó que no mantuvo contactos con «terroristas».
«Nos concentramos en la amenaza de Al-Qaeda. Es el objetivo del gobierno y de varios de estos grupos. La organización liderada por Osama bin Laden intenta intimidarlos y disuadirlos de cooperar con el gobierno y la coalición. Es una verdadera lucha en la parte sunnita de Irak», estimó el embajador.
Khalilzad, de 55 años, de origen afgano y de confesión musulmana, asumirá próximamente sus funciones como embajador de EE.UU. ante la ONU. Su reemplazante en Bagdad será Ryan Crocker, de 57 años, ex embajador de Washington en Pakistán.
El diplomático añadió que a «la estrategia de EE.UU. en Irak la fija el presidente George W.Bush, pero es posible que haya un cambio en las tácticas», dijo para justificar estos contactos.
El diplomático aseguró además que «Irán puede desempeñar en Irak un papel positivo o negativo, y nosotros (EE.UU.) queremos que actúen positivamente». La Casa Blanca involucró en reiteradas ocasiones a Teherán en la financiación de agrupaciones terroristas como Hizbollah, y en el envío de combatientes a Irak para atacar a las coaliciones extranjeras.
En coincidencia con estas declaraciones, el presidente iraquí, Jalal Talabani, y el primer ministro, Nuri al-Maliki, presentaron ayer un proyecto de ley para modificar la norma que impide a los miembros del partido Baaz, del ex dictador Saddam Hussein, ocupar cargos en la administración pública. La iniciativa, dijeron fuentes gubernamentales, apunta a «favorecer la reconciliación nacional».
Según un comunicado difundido por la oficinade Al-Maliki, el proyecto de ley prevé « reformular la ley anti-Baaz de manera de asegurar la Justicia, la igualdad y la garantía de los derechos en un contexto de reconciliación nacional.»
No es ésta la primera vez que Bagdad admiteque hay conversaciones o negociaciones con grupos insurgentes: la pasada semana, Saad Yusif al-Mutalibi, del ministerio iraquí del Diálogo y la Reconciliación Nacional, dijo a la «BBC» que su gobierno «estableció contactos con los grupos insurgentes más importantes». También entonces Al-Mutalibi explicó que «uno de los objetivos es unirnos a ellos en la lucha contra Al-Qaeda», con el fin de lograr que esa organización terrorista salga de Irak.
Estrategia de seguridad
A comienzos de febrero las tropas norteamericanas y efectivos policiales iraquíes sumaron esfuerzos para implementar una estrategia de seguridad en la capital, la ciudad más golpeada por los atentados, que hasta el momento ha dado relativo resultado. Mientras tanto en EE.UU. sigue estancado el envío de los más de 21.500 soldados prometidos por Bush debido a la reticencia de los demócratas, que posee la mayoría en el Congreso a aprobar el presupuesto para financiar las guerras de Irak y Afganistán (ver aparte).
Sumado a ello, la oposición al conflicto en EE.UU generó una fuerte baja en los reclutamientos del ejército, que logra completar sus filas con reservistas. Ayer, el Cuerpo de Infantería de Marina dijo que llamará a 1.200 soldados en esa situación a prestar servicio activo para «para llenar requerimientos de mano de obra crítica para la guerra global contra el terrorismo». Los llamados podrían superar los 2.500.
En ese contexto, el funcionario para Medio Oriente del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Radhouane Nouicer, denunció que la situación en Irak es «la más compleja y la más violenta del mundo», con 50 mil personas que huyen cada mes.
La ACNUR también aseveró que un centenar de personas muere a diario en promedio en el país musulmán. Ayer al menos 46 murieron en fuertes atentados perpetrados en Bagdad y ciudades periféricas.