En tanto, Arabia Saudita anticipó ayer que no permitirá el uso de su territorio «en ningún sentido» para un ataque contra Irak.
El canciller saudita,
Además de los pronunciamientos de Berlín y Riad, aumentaron los cuestionamientos en el Reino Unido a un posible ataque contra Saddam Hussein, mientras que Moscú los consideró «inaceptable» y surgieron más voces críticas en la Unión Europea.
«Medio Oriente tiene necesidad de una nueva paz y no de una nueva guerra», declaró el jefe de gobierno alemán,
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