Irak, desafiante: anuncia que no se destruirán misiles y fuerza la guerra
En una actitud desafiante, Saddam Hussein anunció anoche que no destruirá los misiles como pide la ONU. La excusa, según el presidente iraquí, es que este tipo de proyectiles no tiene el alcance que denuncia Estados Unidos. Más allá de esta discusión técnica, lo cierto es que la actitud de Irak pone al mundo frente a una nueva guerra. El gobierno de George W. Bush presentó ayer un proyecto en Naciones Unidas (con el apoyo de Inglaterra y de España) que considera que Irak desaprovechó la última oportunidad para evitar el enfrentamiento. Pero la situación es grave. Francia, junto con Alemania y con Rusia, también impulsó una iniciativa que rechaza los argumentos para atacar, lo que divide la alianza norteamericana y crea un clima de incertidumbre.
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En tanto, los dos bloques cada vez más divididos en torno al tema Irak presentaron ayer sendos proyectos contrapuestos, lo que parece llevar al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a un callejón sin salida. Estados Unidos, Gran Bretaña y España consideraron que Irak no aprovechó la última oportunidad de desarme y debe sufrir «serias consecuencias», mientras que para Francia, que lidera al grupo que comparte con Alemania y con Rusia, «no hay ningún motivo para una nueva resolución».
Asimismo, se destaca que las inspecciones están produciendo resultados, aunque resalta que el grado de cooperación de Bagdad no es «completamente satisfactorio».
Si bien ni el presidente Vladimir Putin ni el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Igor Ivanov, se expresaron abiertamente sobre la presión anglo-norteamericana en el Consejo de Seguridad, el hecho de que suscribiera un nuevo memo-rándum junto con Francia y Alemania expone cuál es su posición.
El enviado de Putin a Bagdad, Evgheny Primakov, informó que Saddam Hussein respetará los pedidos de los inspectores y destruirá sus misiles que excedan el alcance de 150 kilómetros. «En estas condiciones, el uso de la fuerza sería contraproducente», evaluó Ivanov. En estos días, Moscú intensificó contactos con Turquía y países del Movimiento No Alineados, para sumar voluntades contra la guerra.
El memorándum franco-ruso-alemán, que tendría el respaldo de China, el otro miembro del Consejo con poder de veto, también propone reforzar las inspecciones con más expertos e inspectores, establecer unidades móviles para hacer un seguimiento de los camiones, un sistema de vigilancia aérea y un procesamiento de datos más completo. Finalmente, también propone un calendario «riguroso y realista», que deberían presentar los propios inspectores el 1 de marzo.
En la política de persuasión desplegada por Washington, Bush se comunicó el fin de semana con sus pares de Chile y de México, los dos países latinoamericanos que ocupan silla temporaria en el Consejo de Seguridad y que se manifestaron a favor de dar más tiempo a Bagdad. Ayer el presidente Ricardo Lagos consideró que sería una falta de respeto el hecho de que su país estuviera siendo presionado, circunstancia que negó.
Por lo pronto, el gobierno estadounidense ya evalúa que la guerra provocará dos millones de refugiados, según Andrew Natsios, administrador general de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID).




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