6 de julio 2004 - 00:00

Irak más complicado: rebelde chiita desconoce a gobierno

Tres iraquíes que fueron liberados de la cárcel de Abu Ghraib, en donde se practicaron torturas, saludan a sus allegados. EE.UU. frenó una amnistía masiva a favor de insurgentes.
Tres iraquíes que fueron liberados de la cárcel de Abu Ghraib, en donde se practicaron torturas, saludan a sus allegados. EE.UU. frenó una amnistía masiva a favor de insurgentes.
Bagdad (AFP, ANSA, EFE) -El gobierno interino iraquí pospuso sin plazo el anuncio de una amnistía parcial a insurgentes previsto para ayer, en una repentina decisión que, según coinciden los analistas, estaría vinculada a la oposición tajante de Estados Unidos. En tanto, el clérigo radical chiita Moqtada Al-Sadr llamó a combatir al flamante gobierno local y reclamó elecciones libres, alejando las esperanzas de la Casa Blanca de firmar una tregua con el jefe rebelde.

El líder radical -con predicamento entre los sectores iraquíes más empobrecidos de Najaf, Kufa y Bagdad-llamó a retomar el combate «hasta la última gota de sangre» y consideró «ilegítimo» el Poder Ejecutivo que asumió hace una semana. Al-Sadr insistió en reclamar «elecciones libres que devuelvan una verdadera soberanía al pueblo iraquí», a las que tiene previsto postularse.

El sector que representa lanzó una ofensiva en marzo, la cual fue duramente respondida por las tropas invasoras. En un giro que alentó las esperanzas del gobierno de George W. Bush, el 12 de junio pasado Al-Sadr había ofrecido su colaboración al actual gobierno con la condición de que trabajara para terminar con la ocupación.

• Recelos

La amnistía frustrada para los iraquíes involucrados en la resistencia, detenidos durante los 14 meses de gestión estadounidense, no contó con el visto bueno de la administración Bush, pese a que ya no tiene injerencia formal en el gobierno del país árabe. La Casa Blanca no se había manifestado oficialmente sobre la propuesta de amnistía, pero varios legisladores expresaron sus recelos. El presidente de la Comisión de Justicia del Senado, el republicano Orrin Hatch, declaró que el posible perdón debería limitarse a «aquellos que realmente no hayan hecho daño, que no hayan matado, que no hayan cometido actos criminales».

En tanto, el senador demócrata John Corzine declaró que EE.UU. tiene que respetar la soberanía iraquí, pero recalcó que «es peligroso si nos comprometemos a dar amnistía a personas que han atacado a hombres y a mujeres estadounidenses, y han sido responsables de la sublevación».

Un vocero del primer ministro
Yyad Allawi dijo que fue pospuesto por tiempo indefinidoel anuncio de amnistía que había anticipado el domingo George Sada, vocero de Allawi. El proyecto estaba destinado a los insurgentes a excepción de los jefes de la resistencia armada, los acusados de asesinatos, secuestros y otros delitos graves.

Analistas indicaron que la amnistía anunciada procuraba profundizar la brecha entre los islamistas chiitas o sunitas y aquellos sectores fieles a
Saddam Hussein o involucrados en el brazo de Al-Qaeda en Irak.

Por su parte, el canal de televisión qatarí Al-Jazeera informó que el infante de marina estadounidense de origen libanés Wassef Ali Hassoun, de quien se había informado que había sido ejecutado por un grupo de resistencia iraquí, fue trasladado a «un lugar seguro» y que ya no desea volver a enrolarse en el ejército de ocupación
. El grupo Movimiento de Respuesta Islámica también informó que Hassoun decidió no volver a integrarse en el ejército norteamericano, confirmando una presunción que manejaron fuentes del gobierno estadounidense acerca de que el libanés, de 24 años, fue capturado por la resistencia cuando intentaba desertar de Estados Unidos.

En tanto,
al menos 15 personas murieron durante un ataque aéreo en la ciudad de Falluja, el baluarte del « triángulo sunnita» que abrió ya en 2003 el primer frente de resistencia armada a la ocupación extranjera.

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