"Irán no pretende atacar, sino reaccionar con fuerza ante cualquier agresión"

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Las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán responderán "con puño de hierro" a cualquier agresión exterior, dijo el líder supremo iraní, ayatolá Alí Jameneí, en la ceremonia de graduación de los cadetes del Ejército.

Todos los cuerpos militares iraníes, incluidos los Guardianes de la Revolución y los Voluntarios Islámicos (Basij), "responderán con fuertes golpes y puño de hierro, de modo aplastante, a cualquier agresión", recalcó Jamenei, que también es el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas.

"Nuestros enemigos, EEUU y sus aliados, en particular el régimen sionista (Israel), deben entender que Irán no pretende atacar a cualquier país, sino reaccionar con fuerza ante cualquier agresión o amenaza para que los agresores se derrumben desde dentro", dijo Jamenei en declaraciones difundidas por la Agencia oficial, IRNA.

"La nación iraní no será un mero espectador de las amenazas de las absurdas potencias materialistas", agregó Jamenei, quien explicó que "sólo una nación con una fuerza estable de defensa puede sobrevivir en un mundo en el que desafortunadamente las relaciones entre los países se basan en la fuerza de las armas". Por este motivo, instó a las Fuerzas Armadas de Irán a "reforzar su poder".

Jameneí ratifica así las advertencias de autoridades civiles y militares iraníes sobre cualquier agresión, después de que en lo que va de mes diversas figuras de EEUU e Israel apuntarán la posibilidad de atacar instalaciones nucleares de Irán.

El pasado martes, e Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) difundió en Viena un informe en el que señala que Irán ha trabajado en los últimos años para desarrollar bombas atómicas, lo que Teherán niega tajantemente, pues asegura que su programa nuclear tiene exclusivamente fines pacíficos.

Autoridades iraníes han amenazado con llevar la guerra a territorio de Israel, Europa y de EEUU si su país es atacado y asegurado que Irán tiene capacidad para "aniquilar" Israel.

Además, han sugerido que Irán, de sentirse en peligro, podría cortar el tráfico por el estrecho de Ormuz, la boca del golfo Pérsico y el lugar por el que sale un tercio del petróleo que se consume en el mundo hacia los mercados internacionales. De cerrarse esa vía marina, los precios del petróleo sé podrían multiplicar y se podría producir una hecatombe económica de consecuencias impredecibles.

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