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Jamenei, máxima autoridad religiosa y política del país teocrático, también advirtió que las renuncias de funcionarios que buscan impedir los comicios en protesta por el rechazo de las postulaciones reformistas eran "contrarias a la ley y prohibidas por el islam", y por lo tanto susceptibles de duras penas.
Varias dimisiones fueron anunciadas por ministros, vice ministros y gobernadores provinciales, mientras que 125 diputados dijeron el fin de semana que abandobaban su cargo, privando de quórum al Parlamento.
"Es obligación del gobierno organizar las elecciones y nadie puede, en rebeldía, dejar de desempeñar su obligación legal y excusarse de sus responsabilidades", dijo el guía supremo de la revolución islámica.
El presidente iraní, el reformista Mohammed Jatami, pidió un retraso en los comicios luego de que el Consejo de los Guardianes de la Revolución, un cuerpo formado por clérigos conservadores, vetara 2.500 de las 8.000 candidaturas potenciales, en su inmensa mayoría de políticos reformistas.
La crisis por las candidaturas marca un nuevo hito en la pulseada entre sectores políticos reformistas y religiosos ultraconservadores que comparten el poder en el país. Voceros del presidente Jatami informaron hoy que mañana es el último plazo para resolver la disputa con el Consejo, aunque no adelantaron los pasos que seguirá el gobierno resformista en caso de no llegar a un acuerdo.
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