Irán trabó inspección de AIEA y lanza nuevo desafío contra la comunidad internacional

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Irán plantó a los enviados de la AIEA y desafía a la comunidad internacional al negar el acceso a una controvertida instalación militar cerca de Teherán, donde se sospecha que tienen lugar actividades supuestamente relacionadas con un programa nuclear bélico.

Una misión especial de alto rango de la AIEA, liderada por su director adjunto para salvaguardas (controles), Herman Nackearts, volvió a Viena con las manos vacías tras dos días de intensas negociaciones en Teherán. "Intentamos llegar a un acuerdo sobre cómo seguir adelante para resolver asuntos pendientes, en particular discutimos las supuestas dimensiones militares del programa nuclear (iraní)", dijo el belga a su regreso. "Hemos afrontado este viaje con un espíritu constructivo, pero por desgracia no hemos llegado a ningún acuerdo", manifestó el inspector jefe del organismo ante la prensa.

Irán se niega a conceder acceso a los expertos a la base militar de Parchin, cerca de Teherán, donde los servicios de inteligencia occidentales sospechan que se han llevado a cabo trabajos relacionados con la construcción armas nucleares. Nackearts aseguró que informará en detalle al director general del AIEA, Yukiya Amano, sobre lo sucedido en esta fallida misión a Irán, la segunda en menos de un mes.

Además, los resultados de esta visita serán incluidos en el próximo informe técnico del organismo sobre la República Islámica, que se espera para los próximos días y que será analizado a partir del 5 de marzo por la Junta de Gobernadores del AIEA.

En comunicado Amano adelantó el fracaso de la misión, al calificar como "decepcionante" que Irán no haya aceptado su petición de visitar Parchin. "Nosotros negociamos con espíritu constructivo, pero no se alcanzó acuerdo alguno", concluye Amano en la nota.

El fracaso de esta misión se produce en un momento de creciente tensión en la disputa sobre el programa nuclear iraní y las amenazas directas e indirectas de Israel sobre un posible ataque aéreo contra las instalaciones atómicas de ese país. Occidente, con Estados Unidos, el Reino Unido e Israel a la cabeza, temen que bajo el paraguas de un supuesto programa pacífico Irán quiera hacerse con armas atómicas.

Teherán rechaza estas alegaciones y dice que sus esfuerzos atómicos sólo tienen objetivos pacíficos, como la generación de energía eléctrica y la elaboración de isótopos para combatir el cáncer. Las principales instalaciones nucleares de la República Islámica están fuertemente protegidas o han sido construidas bajo tierra para dificultar su destrucción en un ataque militar.

En ese sentido, el líder supremo iraní, Ali Jameneí, afirmó que su país nunca tratará de fabricar armas nucleares, al día siguiente del fracaso de las últimas conversaciones entre representantes una misión de la AIEA y las autoridades de Teherán.

En un encuentro con científicos nucleares iraníes, Jameneí manifestó su confianza en que la nación iraní conseguirá "destruir el poder de los países que se sustentan en las armas nucleares", según la agencia oficial de noticias, IRNA. Para el líder supremo iraní, las presiones internacionales para frenar el programa nuclear del país y el asesinato de científicos iraníes implicados en actividades atómicas "sólo expresan la debilidad de los enemigos de Irán".

Irán ha responsabilizado reiteradamente a los servicios secretos de Israel (Mosad) y a la CIA de EEUU de los asesinatos de cinco científicos implicados en el programa nuclear de Irán, que Teherán asegura que es exclusivamente civil y pacífico.

Jameneí emitió una "fatua" o decreto religioso en la que prohibía producir, almacenar o usar armamento nuclear, según informaron en 2005 las autoridades de Irán al AIEA, pero diversos países occidentales, con EEUU a la cabeza, sospechan que Teherán trata de desarrollar bombas atómicas.

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