El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu propuso la suspensión parcial de la colonización durante diez meses en Cisjordania, sin incluir Jerusalén, una decisión celebrada por Estados Unidos, pero rechazada por los palestinos, que la consideran insuficiente.
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El gabinete de seguridad, que reúne a los principales miembros del gobierno, aprobó "la suspensión temporal de los nuevos permisos de construcción en Judea-Samaria (nombre que Israel da a Cisjordania) durante diez meses", anunció Netanyahu a la prensa.
Pero "no impongo ningún límite a la construcción en Jerusalén, nuestra capital soberana", precisó el jefe del gobierno..
Este gesto que no es "ni simple ni fácil", nos "permite mostrar al mundo una verdad simple, es decir que el gobierno israelí quiere abrir negociaciones con los palestinos (...) y que sus intenciones de lograr la paz son serias", había declarado Netanyahu al anunciar la medida, antes del visto bueno del gabinete.
En una primera reacción, la secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton se declaró satisfecha: "El anuncio de hoy (miércoles) hecho por el gobierno israelí ayuda a avanzar hacia la resolución del conflicto israelo-palestino", dijo, en un comunicado.
Estados Unidos, que presionó a Israel para que congelara la colonización, espera que la oferta de Netanyahu "conduzca a una reanudación" del proceso de paz, declaró un responsable norteamericano que pidió el anonimato.
Pero la Autoridad Palestina rechazó de antemano toda oferta israelí de una suspensión temporal o incompleta de la colonización en los territorios palestinos ocupados por Israel.
Netanyahu "no presentó ninguna opción para reactivar las negociaciones", declaró Saeb Erakat, el principal negociador palestino, por teléfono desde Chile, donde acompaña al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, que efectúa una gira por América Latina.
"No había nada nuevo en las declaraciones de Netanyahu. Los asentamientos permanecerán en Cisjordania y Jerusalén, y habrá muchas más actividades de colonización en Jerusalén en los próximos diez meses que en la actualidad", lamentó el responsable palestino.
Los palestinos reclaman un cese total de la colonización en Cisjordania y en Jerusalén oriental antes de volver a las negociaciones de paz, suspendidas desde hace casi un año a pesar de los esfuerzos de la administración estadounidense.
Israel considera todo Jerusalén, incluso el sector oriental cuya anexión no es reconocida por la comunidad internacional, como su capital indivisible.
Unos 270.000 palestinos viven en Jerusalén este, así como unos 200.000 israelíes, instalados en una docena de nuevos barrios. Los palestinos argumentan que Jerusalén este representa más de la tercera parte (37%) de las implantaciones judías en los Territorios palestinos.
"La exclusión de Jerusalén (del congelamiento de la colonización) es un problema muy, muy serio paro nosotros. Israel debe cesar de violar las leyes internacionales", estimó el miércoles el primer ministro palestino, Salam Fayyad, un moderado.
La declaración de Netanyahu "no constituye un cese de la colonización pues Israel seguirá con la construcción de 3.000 habitaciones y edificios públicos en Cisjordania y excluye Jerusalén", dijo el principal negociador palestino Saeb Erakat.
De lado israelí, los colonos, los religiosos y la extrema derecha deploraron la proposición de Benjamin Netanyahu, sinónimo a su parecer del "fin de las colonias".
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