Kiryat Mozkin, Israel - En Líbano los seguidores de Hizbollah ensalzaron la vuelta de sus prisioneros como héroes mientras que, al otro lado de la frontera, los israelíes se recogieron para intentar contener su odio frente a las celebraciones de los «asesinos».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dos generales del ejército israelí confirmaron ayer a la tarde a las familias que los cuerpos entregados por el movimiento chiita libanés por la mañana eran los de los soldados Ehud Goldwasser y Eldad Regev.
«Es el momento más duro que hemos vivido en dos Mozkin, Israel. En Líbano los seguidoresde Hizbollah ensalzaron la vuelta de sus prisioneros como héroes mientras que, al otro lado de la frontera, los israelíes se recogieron para intentar contener su odio frente a las celebraciones de los «asesinos».
Dos generales del ejército israelí confirmaron ayer a la años y ahora queremos estar solos en familia para llorar y sostenernos mutuamente», declaró Omri Avni, suegro de Ehud Goldwasser, uno de los militares. Los funerales de los dos soldados deberían celebrarse hoy, según los medios israelíes.
La emisora de televisión de Hizbollah, Al-Manar, había difundido previamente las imágenes de los dos ataúdes negros. En cuanto las imágenes en directo aparecieron en la televisión, en Nahariya, a pocos kilómetros de Rosh Hanikra, la frontera israelolibanesa, la familia Goldwasser estalló en gritos y llantos. Hizbollah había mantenido hasta el último momento el suspenso sobre el destino final de los dos soldados.
«Fue muy duro ver un ataúd puesto en el suelo, y luego otro. Fue horrible. Pedí que apagaran el televisor porque no quería verlo más», afirmó a la radio Zvi, el padre Eldad Regev, desde su casa de Kiryat Mozkin ( norte). «Siempre esperamos que Eldad y Udi (Ehud) volverían Alrededor de las casas de las familias, amigos, vecinos e incluso desconocidos habían encendido numerosas velas y se recogían en silencio.
En Israel, el sentimiento de duelo se mezcla con una sensación de repulsión, al ver a Samir Kuntar tratado como un héroe, después de haber pasado 30 años en una prisión israelí por haber matado a un policía, a un civil israelí y a su hija de casi cuatro años, en 1979.
«El pueblo libanés sacrificó cerca de 800 combatientes, toda su economía. ¿Para qué? ¿Por un asesino de una niña de tres años y medio? ¿Esto es un héroe? Para mí, sólo es una basura», advirtió Shlomo Goldwasser, el padre del soldado.
El portavoz del gobierno israelí, Mark Regev, calificó a Kantar como «asesino cruel de niños. Quien lo elogie como héroe desprecia los principios elementales de la decencia humana».
A pesar de estos sentimientos de odio, muchos israelíes, tanto en la población como en el gobierno y en el ejército, pensaban que este canje era necesario.
«Espero que el mundo comprenda a qué tipo de enemigo nos enfrentamos, un enemigo cruel que tortura a las familias de los soldados. Teníamos que traerlos como fuera a casa», declaró el ministro de Medio Ambiente, Guidon Ezra.
Dejá tu comentario
Te puede interesar
Diálogo con la excandidata presidencial de Ecuador
Dejá tu comentario