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En la basílica, la más grande de Roma después de la de San Pedro, carabineros y soldados del ejército en uniforme de gala formaron la guardia de honor junto a los 19 féretros, alineados en el altar y cubiertos por la bandera italiana. Las notas del silencio entonadas por un carabinero anunciaron el inicio de la misa fúnebre oficiada por el cardenal Informate más
Veinte militares heridos en Nassiriya, algunos en silla de ruedas, asistieron a la ceremonia a pocos metros del altar. Al paso de los féretros, trasladados por la mañana desde el Altar de la Patria, en Plaza Venecia, a lo largo de los Foros Imperiales y del Coliseo, una multitud, algunos con banderas, aplaudió y se persignó.
«No huiremos» frente a los terroristas y los « enfrentaremos con todo el coraje, la energía y la determinación posibles, pero tampoco los odiaremos, dijo Ruini, recordando que el empeño de Italia «es a favor de una convivencia humana, de la dignidad de cada pueblo, la cultura y la religión».
Después de la comunión, un carabinero leyó la «Plegaria del soldado» que invoca el deber hacia la patria y hacia la Iglesia, mientras que una joven oficial del arma leyó otra plegaria especial para sus colegas caídos en Nassiriya.
La ceremonia duró casi dos horas y concluyó cuando seis carabineros y seis soldados cargaron en brazos cada uno de los féretros, cubiertos con la bandera tricolor, y los transportaron fuera de la basílica, donde una inmensa multitud asistió conmovida al rito final del largo duelo que acompañó a las víctimas de Nassiriya el regreso de sus restos a Italia, el domingo por la noche.
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