Roma - Cesare Battisti pasó cerca de 40 años de su vida en una huida casi permanente, con periodos en prisión y luchas política-judiciales para evitar la Justicia de Italia, que busca castigar a uno de los últimos protagonistas de “los años de plomo”.
La última escala de una vida en la clandestinidad
El exmiembro del grupo de los Proletarios Armados por el Comunismo (PAC) había pasado los últimos 40 años huyendo de la Justicia de su país.
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Battisti, políglota y conocido por sus polémicas, nació en el sur de Roma el 18 de diciembre de 1954 en una familia comunista pero también católica, como él. Tras pasar varias veces por la prisión por delitos comunes, a finales de los años 1970 se unió a la lucha armada dentro del grupo Proletarios Armados Por el Comunismo (PAC).
“Intentar cambiar la sociedad con las armas es una estupidez pero bueno, en esa época todo el mundo tenía pistolas”, dijo en 2011. “Había guerrilleros en el mundo entero, Italia vivía en una situación prerrevolucionaria”, agregó.
Tras ser detenido en Milán, fue encarcelado en 1979 y en 1981 se escapó. En 1993 fue condenado en ausencia a cadena perpetua por dos asesinatos y por complicidad en otro dos cometidos en 1978 y 1979, crímenes de los que dice ser inocente.
Tras pasar por México encontró refugio en Francia entre 1990 y 2004 gracias a la protección del expresidente socialista François Mitterrand, que se comprometió a no extraditar a ningún militante de extrema izquierda que hubiera renunciado a la lucha armada.
Igual que un centenar de militantes italianos de los años 1970, Battisti rehizo su vida en París. Trabajó como guardián en un edificio y empezó a escribir y publicar una docena de novelas policíacas con muchos elementos autobiográficos que tratan temas como la redención o el exilio de exmilitantes extremistas.
En 2004, el gobierno de Jacques Chirac decidió poner fin a la “jurisprudencia Mitterrand” y extraditarlo. Huyó entonces a Brasil con una identidad falsa, según él, ayudado de los servicios secretos franceses.
Después de tres años de clandestinidad, en 2007 fue detenido en Río y pasó cuatro años en prisión, donde mantuvo una huelga de hambre porque decía preferir “morir en Brasil antes que volver a Italia”. “Escribir para no perderme en la niebla de los días interminables, repitiéndome que no es verdad. Que no soy yo este hombre que los medios han transformado en monstruo y reducido al silencio de las sombras”, afirma en “Mi fuga”, un libro escrito en prisión.
En 2009, el Tribunal Supremo de Brasil (máxima instancia judicial) autorizó su extradición pero dejó la decisión final en manos de Lula, que finalmente rechazó extraditarlo. Como represalia Italia llama a consultas a su embajador en Brasilia.
En junio 2011 Battisti fue liberado y obtuvo un permiso de residencia permanente en Brasil. Luego se instaló en Cananeia, una ciudad del sureste del país, donde continuó escribiendo y tuvo un hijo. Pero tras tras la elección en octubre pasado de Jair Bolsonaro, que prometió su extradición, Battisti, tras 40 años de prófugo, vuelve a la clandestinidad, hasta el sábado, cuando se anunció su detención en Santa Cruz de la Sierra, en el centro de Bolivia.
Agencia AFP y Ámbito Financiero
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