Japón: tambalea el premier tras una histórica derrota
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Shinzo
Abe, un
político de
discurso
inusualmente
nacionalista
en el
Japón de
posguerra,
acusó el
impacto de
su derrota
electoral,
pero se
dijo
decidido a
seguir en
el poder.
Para sus
críticos, sin
embargo,
«está
acabado».
Como contrapartida, Hidenao Nakagawa, secretario general del PLD, dejó su puesto inmediatamente después de que se conocieron los primeros resultados. Por la derrota, fuentes cercanas al primer ministro -un hombre de discurso nacionalista- dijeron que confirmó su intención de hacer cambios en el gabinete a fin de agosto, señalaron fuentes gubernamentales.
La cara de la victoria es el líder opositor Ichiro Ozawa, un malabarista de la política de 65 años y frágil salud que en cuatro décadas de carrera estuvo en cuatro partidos, empezando por el PLD.
En la sede de su agrupación festejaron con euforia la victoria en las elecciones al Senado, donde ganó 27 escaños más de los que tenía antes de los comicios, al tiempo que anunciaban que Ozawa deberá descansar unos días después del esfuerzo electoral.
Abe, de 52 años, se enfrentaba a su primera gran cita electoral nacional en apenas diez meses de mandato, minado por varios traspiés, casos de corrupción y el suicidio de dos ministros, entre otros.
Según los observadores, estos conflictos fueron determinantes para los japoneses por su falta de liderazgo, las corruptelas que azotaron a su gobierno y su escaso brillo personal, ya que siempre se deslució frente al mayor carisma de su antecesor, Junichiro Koizumi. Desde que el pasado 26 de setiembre fue elegido por el Parlamento como nuevo líder del PLD, su popularidad ha caído de 70% a 30% actual.
«Abe está acabado», opinó Gerlad Curtis, un experto de la Universidad de Columbia. Cuanto más tiempo permanezca en el poder «más y más caótico será políticamente», añadió. Si Abe abandonara finalmente el poder, Japón podría volver a la situación de los años 90, cuando cambió de primer ministro casi cada año.
A las elecciones para renovar 121 escaños del Senado concurrieron 377 candidatos, y el censo electoral estaba compuesto por unos cien millones de japoneses, de los cuales más de 10% votó por correo. La participación en estos comicios, con tiempo nublado en gran parte de Japón, fue de 58,61%, dos puntos más que en las pasadas elecciones de 2004.



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