19 de abril 2005 - 00:00

Juicio a 4 personas por oscura muerte de Calvi

Roma (EFE, Reuters) - Un tribunal de Roma decidió ayer enviar a juicio a cuatro personas para determinar su eventual responsabilidad en la muerte del que fuera presidente del Banco Ambrosiano, Roberto Calvi, quien apareció ahorcado en junio de 1982 bajo un puente de Londres.

Las cuatro personas son el empresario Flavio Carboni, su compañera sentimental Manuela Kleinsdig y los mafiosos Pippo Caló y Ernesto Diotallevi.

El proceso comenzará el 6 de octubre e intentará aclarar uno de los mayores misterios de la historia reciente de Italia, con ramificaciones en la mafia, la política, las finanzas y el propio Vaticano.

Calvi dirigía el Banco Ambrosiano, una de las entidades privadas más importantes de Italia a principios de los años '80, cuando se produjo su escandalosa quiebra. Tras su muerte, se abrió una investigación en la que se manejaron las hipótesis del suicidio y la del asesinato, sin que ninguna fuera enteramente comprobada.

• Aceptación

Ahora, casi 23 años después del hecho, el tribunal romano ha aceptado la teoría de la fiscalía, que en octubre de 2003 solicitó el procesamiento de cuatro personas por homicidio agravado y premeditado. Los fiscales Maria Monteleone y Luca Tescaroli creen que los cuatro procesados, «con la ayuda de otros no identificados todavía, se valieron de organizaciones mafiosas para decidir la muerte de Calvi».

La muerte era un «castigo por haberse quedado con notables cantidades de dinero perteneciente a organizaciones criminales y para impedir a Calvi que pudiera chantajear a referentes políticoinstitucionales de la masonería, de la Logia «P2» y del Instituto para las Obras de Religión (IOR)». La Justicia italiana, no satisfecha con la hipótesis de un suicidio, encargó en 1998 a un equipo de forenses encabezado por el experto alemán
Bernd Brinkmann una investigación exhaustiva del caso.

• Vínculos

Calvi también fue conocido en medios periodísticos como el «banquero de Dios» por sus vínculos con la Santa Sede. El Vaticano siempre rechazó cualquier responsabilidad en la quiebra del Banco Ambrosiano, si bien admitió su «implicación moral» y decidió pagar 241 millones de dólares a los acreedores de la entidad.

La Santa Sede poseía 16% del Ambrosiano a través del IOR e incluso el arzobispo estadounidense Paul Marcinkus fue reclamado por la Justicia italiana, aunque la extraterritorialidad del Vaticano impidió que fuera a juicio.

Otra de las teorías expuestas en su momento explicaba la muerte de Calvi por la supuesta compra de misiles para la Marina argentina, en ese entonces en guerra con Gran Bretaña por las islas Malvinas. Su muerte fue incluida años más tarde por el director Francis Ford Coppola en su película «El Padrino III», siendo parte de una ola de sangrientas venganzas del capo mafioso Michael Corleone por haberse visto perjudicado en un negocio inmobiliario.

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