En su primera referencia al gobierno argentino, John Kerry dijo que Néstor Kirchner "no le causa una buena sensación". Algo peligroso, sobre todo, después de la reciente polémica con el número dos del Departamento de Estado para la región, Roger Noriega. Algo así como asegurarse, gane quien gane en noviembre las elecciones en EE.UU., una relación compleja con ese país.
El candidato presidencial demócrata John Kerry, que se reivindica más consustanciado con Latinoamérica que George Bush, habló ayer, por primera vez dentro de la campaña presidencial, de Néstor Kirchner y hasta se tomó tiempo para compararlo con Luiz Inácio Lula da Silva.
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En una entrevista televisiva, transmitida a 19 países latinoamericanos, criticó la política actual de Washington por no esforzarse en promover por otras vías la democracia en Venezuela. Es un argumento que Kerry viene sosteniendo desde el comienzo de su campaña cuando se decidió a reivindicar la política hacia los países latinoamericanos que había sostenido la administración Clinton, incluso elogiando aspectos del gobierno de Carlos Menem y la marcha de la economía argentina. Algo parecido a las declaraciones de esta semana de Madelaine Albright sobre el «desperdicio» del liderazgo político y económico que el país consiguió durante la década del '90.
De Lula dijo estar maravillado «por la forma en que llegó al poder saliendo del pueblo, de sus propias raíces» y acto seguido elogió -como si se tratara de una contradicción-que Lula ha sido «increíblemente responsable en lo monetario y su política fiscal». «El sorprendió a alguna gente por el camino que recorrió, y yo estoy muy entusiasmado con la idea de trabajar con él», elogió Kerry.
Fue mucho menos entusiasta con Néstor Kirchner -a quien los medios de los EE.UU. definen como de centroizquierda-, diciendo: «No tengo un buen presentimiento sobre él».
Pero también atacó a la administración Bush por no ayudar a la Argentina durante la debacle económica de 2001 y le achacó el «proteccionismo» de su gobierno al no revisar los acuerdos de comercio existentes con el gobierno de Buenos Aires, manteniendo restricciones.
En su afán por captar el voto hispano, Kerry dedicó mucho tiempo de la semana pasada explicando su política hacia América latina y prometiendo realizar reformas en el sistema de inmigración de los EE.UU. Los republicanos han acusado a Kerry de cambiar su posición con relación a Latinoamérica y especialmente a Cuba, y por algunas críticas que hizo al Proyecto Varela, una iniciativa dentro de Cuba para oponerse a la censura de Fidel Castro que, según el candidato demócrata, puso en riesgo a muchos opositores cubanos. A esto se defendió con frases como: «Yo apoyo con todo mi corazón a los disidentes en Cuba», dijo Kerry.
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