Glasgow - La ambición era clara: la cumbre de la ONU sobre el clima debía asegurar un acuerdo que diera al mundo la oportunidad de evitar los peores impactos del cambio climático, limitando el calentamiento global a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales. El acuerdo cumplió con el requerimiento, pero a duras penas, y su éxito final vendrá determinado por las futuras acciones de los gobiernos que lo han negociado, según los anfitriones británicos de la cumbre, los participantes y observadores.
La cumbre del clima dejó dudas sobre el futuro del mundo
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“Creo que hoy podemos decir con credibilidad que hemos mantenido el objetivo de 1,5 °C a nuestro alcance. Pero su pulso es débil y solo sobrevivirá si cumplimos nuestras promesas”, declaró el presidente de la cumbre, Alok Sharma, tras la adopción del pacto.
El acuerdo, respaldado por casi 200 países, apuntó por primera vez explícitamente a los combustibles fósiles, el mayor factor del calentamiento global provocado por el hombre, pidió a los gobiernos que aceleraran la reducción de emisiones y prometió más dinero para los países pobres que luchan contra el cambio climático.
También dio paso a compromisos y pactos voluntarios de países, empresas e inversores para limpiar las emisiones de autos y aviones frenar las emisiones de metano, así como proteger los bosques y reforzar la financiación verde.
Sin embargo, el acuerdo está repleto de concesiones, lo que dejó insatisfechas a muchas partes, desde las naciones ricas que buscan una acción más rápida hasta los países en desarrollo ricos en recursos y los Estados insulares de baja altitud afectados por el aumento en el nivel de los océanos.
Deseo y decepción
En la cumbre no se alcanzaron suficientes compromisos de reducción de emisiones para establecer un camino claro para limitar el calentamiento a 1,5 ºC. En su lugar, se llegó a un acuerdo para que los casi 200 países representados en el evento aumentaran sus compromisos el próximo año para cerrar la brecha. Pero esta es enorme. Los compromisos actuales de los gobiernos para reducir las emisiones en esta década conducirían a un calentamiento de 2,4 ºC.
Para ajustarse al objetivo de 1,5 ºC, los países deberían reducir las emisiones de dióxido de carbono en un 45% para 2030 respecto a los niveles de 2010. Con los compromisos actuales, en cambio, las emisiones aumentarían casi un 14% para 2030.
“Aunque los compromisos alcanzados en la COP26 mantienen el objetivo de 1,5 ºC al alcance de la mano, este pende de un hilo”, declaró Bert Wander, director general en funciones de la organización ecologista Avaaz.
Protagonistas
China, el mayor emisor de dióxido de carbono del mundo, anunció en una declaración conjunta con Estados Unidos la semana pasada que aceleraría los esfuerzos para reducir las emisiones frenando el uso del carbón, luchando contra el metano y preservando los bosques. Sin embargo, dio pocos detalles.
China también formó parte de un grupo de países en desarrollo ricos en recursos naturales que suavizaron el lenguaje dirigido a los combustibles fósiles en el texto del acuerdo de Glasgow.
El borrador pedía a los países que eliminaran el uso del carbón y las subvenciones a los combustibles fósiles. Pero a medida que se desarrollaban las negociaciones, se cambiaron las palabras: el carbón se convirtió en “carbón no degradado”, dejando margen para seguir utilizando el carbón con tecnología de captura de emisiones.
Agencia Reuters




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